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El corazón de un maestro tatuado de libertad

Stephanie Agudelo maestra de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional, trabaja en el colegio Miguel de Cervantes.

“Salta, ya aparecerá el piso” Mario Mendoza

Ser una mujer demente, con tatuajes que decoran cada rincón de su piel, una guía para formar mejores personas entre los obstáculos que se oponen en la vida, ella es Stephanie en todo su magnificencia, como educadora de jóvenes.

Redactado por: Johan Sebastián Cabuya Salazar

Enseñar en un aula de clase, le permite descubrir historias, apoyar procesos y comprender aflicciones de sus estudiantes a quienes les educa con gran devoción, para que estos chicos finalmente logren lo que sueñan. Algunos colegios y padres de familia, rechazan el método de enseñanza de Stephanie, porqué más allá de resaltar su capacidad profesional, fijan su mirada en un aspecto físico estereotipado que no es común entre los otros docentes.

En su proceso como maestra, la música se convirtió en un mensaje clave con el andar de su aprendizaje y exponer los mensajes sociales que no son fácilmente vistos entre la sociedad; con ello, obtuvo una visión del progreso que necesita el entorno en el que se vive para fortalecer cada uno de los rasgos significativos e impulsarse en las esferas de la educación y la sociedad.

Muchos de los proyectos que trabaja son un grano de arena que empeña en su país: además de ser maestra en el colegio Miguel de Cervantes, participa en LabPaz para construir todas las innovaciones entre las comunidades colombianas; sin menospreciar, el fortalecimiento que logra con muchos docentes en el sindicato de profesores, con el fin de promover la libertad de cátedra y conseguir unas mejores condiciones salariales.

Aun así, su esfuerzo por el crecimiento social, se ha percatado de la violencia hacia las mujeres; hasta físico y psicológico o laboral y económico; con el hecho de compartir las malas vivencias entre sus amigas, levantarse y gritar todos los días acerca de las noticias que aparecen, como si se tratara de algo normal y cotidiano.

Al vivir toda su vida con su madre y la pareja, ha elevado sus expectativas en el amor, la educación y respeto que un hombre puede tener en una mujer; le da más esperanzas de que las personas logren esos valores fundamentales. Hasta para ella, ha sido una sorpresa lo que ha alcanzado con compartir las realidades sociales por redes y salir a las calles a marchar por los derechos que se ven vulnerados a las mujeres colombianas. Para encontrar la respuesta de cómo suceden estas situaciones en la calle, esta maestra hace experimentos colectivos donde se muestra la falta de valores que muchas personas tienen.

Será imposible cambiar el mundo, menciona Stephanie pero sí se puede aportar algo con lo que se ayude a las personas a tener un cambio, y es así cómo se logra creando un grupo de fútbol femenino para darle importancia y crédito a estas mujeres que necesitan apoyo e incentivar a estos equipos a lograr cosas increíbles en el deporte.

En este punto, donde se recuerda muchos de los objetivos que han cambiado con el tiempo en su vida, refleja las variaciones que ha obtenido en la educación, la sociedad y en lo personal. Por ahora solo le queda decirles a los estudiantes quienes en un tiempo los ayudó en su crecimiento es que los ama con todo el corazón, que la mejor decisión que pueden tomar en la vida es ser felices, ayudando al otro y siendo buenos seres humanos, porque la nobleza y el amor son las herramientas para cambiar el mundo.

El mundo es de la juventud, que decide los cambios que se necesitan ahora mismo, para que muchas de las deficiencias que se viven día a día, desaparezcan lentamente hasta mejorar lo que se puede definir como un mundo para soñar y arriesgar hasta que la felicidad invada a todos los corazones tatuados de felicidad y libertad.

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