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Brujería: Superstición, legado familiar y habilidades sobrenaturales 

Brujería, “Aquellos que no creen en la magia, están destinados a encontrarla” Fuente: Getty Images/iStockphoto

“Ser bruja no es algo que se adquiera, ya está dentro de nuestras venas”, así lo expresa Yaneth Cala, una mujer que explora en la oscuridad y trabaja para celebrar la luz. 

Redactado Por: Juan David Moreno Díaz 

Primer semestre Programa de Comunicación Social-Periodismo FULL 

Taller de Noticia y Entrevista 

Cuando se piensa en brujas, en la cultura occidental se suele imaginar a mujeres con apariencia poco agradable, removiendo un caldero colmado de bebedizos extraños. Sí bien esta es la imagen que se ha establecido, la realidad de las mujeres consideradas hechiceras años atrás fue muy diferente. 

El caso más conocido de caza de brujas es, seguramente, el de Salem (Massachusetts, Estados Unidos) entre 1692 y 1693. Se realizaron juicios en donde más de 150 mujeres fueron acusadas y detenidas por practicar hechicería, mientras que otras fueron ahorcadas por el odio y el fanatismo religioso. Sin embargo, este no es el único caso, pues en los periodos del siglo XV y el siglo XVIII, se desató en Europa una fuerte persecución en contra de féminas consideradas herejes, por lo que miles de personas inocentes fueron condenadas a morir quemadas en la hoguera. 

En Colombia, la brujería tiene su propia historia. La mezcla de las herencias africanas, indígenas y españolas, sumadas al conflicto armado, la exclusión social, el clasismo y la diversidad cultural, hacen del país una tierra fértil para el esoterismo. Relatos como el de “La Bruja”, de Germán Castro Caycedo, exponen como estas personas mágicas se relacionan con la política y sociedad actual. 

En el Huila, la Costa Caribe, la Costa Pacífica, la Guajira, los Llanos Orientales, el Putumayo, el Amazonas e incluso las grandes ciudades del país, existen relatos de brujas. Se dice que hay algunas que se convierten en animales, otras succionan el alma de sus víctimas, unas son expertas en males de ojo y otras en aprovechar los fluidos corporales para hacer entierros o amarres. A ellas acuden hombres y mujeres que buscan amor o dolor para alguien que odian, suerte y dinero, librarse de enemigos y potencia sexual. ¿Existen?, es la gran duda que abre la posibilidad: “Que las hay, las hay”.  

Es la historia de Yaneth Cala, que desde sus cinco años ha tenido experiencias mágicas y sobrenaturales, a lo largo de su vida ha adquirido conocimientos y habilidades que la convierten en una experta en el mundo esotérico. 

Juan Moreno (Periodista): ¿Qué relación tiene su infancia con la pasión por el ser bruja? 

Yaneth Cala (Entrevistada): Me eduqué en una familia bogotana de bajo recursos, integrada por muchos primos, un tío, tres hermanos y mi abuela, desde muy niña recuerdo verla como leía las manos de la gente, me preguntaba qué era lo que hacía ella y creía que había letras, era muy raro, mi nana se paraba en la puerta y a cualquier persona que la saludaba, inmediatamente le leía la mano, era una gitana proveniente de Egipto (…) Mucho tiempo después, me dijo que todas esas rayas que estaban en la mano reflejaban la vida de la persona. Desde ese entonces me llamó la atención el tema, y así, creció mi curiosidad, luego de eso, a medida que fue pasando el tiempo, aprendí todo lo que sé hoy en día.  

JM: ¿Cómo adquirió sus habilidades esotéricas? 

YC: Bueno, como decía antes, desde muy niña recuerdo mi interés por la brujería, pero empecé como tal a mis 10 años, me fui a vivir con mi papá y trabajaba como empleada doméstica, acompañaba a mis jefes adinerados a unos consultorios “mágicos”, desde ahí comencé a relacionarme y conocer personas que eran expertas (…) A la medida que fui creciendo quería más, cada vez que escuchaba sobre una persona que practicaba algo “raro” o decían que era brujo, de una vez averiguaba a dónde quedaba el lugar y me acercaba para hablar con aquel personaje. Así fue como aprendí todo lo que sé, conociendo gente, de lugar en lugar, es algo que lleva mucho tiempo, aprender a hacer brujería no sucede de la noche a la mañana. 

JM: ¿Siente que realmente es algo que le apasiona, es decir, es algo que lleva en las venas? 

YC: Sinceramente, yo pienso que es como todo, usted nace con un propósito en la vida, la mayoría de las personas saben que les gusta desde la niñez y qué quieren ser, en mi caso con la brujería fue así. Mi abuela era una persona de apariencia mística y tenía habilidades de bruja; de mis primos y hermanos yo era la única interesada en esos temas, era la que se sentaba a charlar con ella cuando cocinaba o cosas así, para preguntarle sobre esos trucos que para mí eran tan interesantes, creo que es algo que tengo de herencia familiar, mi abuela era egipcia, la gente de por allá nace así, con magia en la sangre, creo que de ahí viene también mi afición por la hechicería.  

JM: ¿Cuál es el tipo de brujería que usted utiliza para sus trabajos? 

YC: Algo que hay que tener muy en cuenta es que la brujería no es de un solo tipo, existen miles de métodos para hacerla, yo ni siquiera conozco todas esas formas de realizar trabajos. En mi caso empleo como base fundamental la fe, mis trabajos siempre los hago con ayuda de los santos, sé a qué santo acudir en cada situación, ya que a todos no se les puede pedir lo mismo, cada uno tiene su labor y trabaja para cumplir algo. 

JM: ¿Ha conocido a personas que ejercen magia negra? 

YC: He hablado con amigas que han hecho pactos con el diablo, me insinúan a realizar este tipo de magia, son muchos más los beneficios que uno obtiene y las ventajas son enormes, sin embargo, siempre me he encaminado por la magia blanca y el ayudar a las personas con mis saberes (…) Estas personas creyentes de esos pactos, son seres con mucha oscuridad, realizan sacrificios de sangre en la luna de media noche con el fin de entregarse a alguna entidad maligna para que se lleve el alma y las proteja, nunca se enferman, si les disparan las balas no le atraviesan el cuerpo, pero asimismo, son individuos con una energía negativa muy fuerte, reflejan vibras oscuras y en su aura está la maldad. 

JM:¿Ha realizado trabajos con intenciones malas? ¿Qué método se utiliza en estos casos? 

YC: Son pocos los trabajos de ese tipo que he realizado, pero en esos escasos trabajos no he invocado al diablo porque no me gusta, me inclino más por la búsqueda de las almas benditas, o sea, almas abandonadas. El proceso es bastante fuerte porque es ir a algún cementerio y encontrar espíritus de hace mucho tiempo que hayan sido malos en vida, su alma tiene que estar en el olvido y debe tener una energía “pesada” (…) Luego de encontrarla, hay que hacer rezos a esa ánima para que me siga y haga lo que yo le pida, le ofrezco la vida de la persona a la cual le haré daño y hasta que no se lleve ese hombre o mujer no dejo en paz a ese espíritu, se debe presionar e insistir hasta que se cumpla completamente el trabajo.  

JM:¿Considera que en la actualidad existe una sociedad de brujas? 

YC: Creo que no existe como tal un aquelarre o algo parecido como en tiempo atrás, o como se ve en las películas, sin embargo, es algo raro porque en los lugares donde uno va a comprar materiales y demás cosas para hacer los trabajos, todos como por arte de magia se conocen, se hablan con una inmensa cantidad de confianza como si fuéramos amigos de toda la vida(…) Es otra forma de aprender, ya que a la medida que usted va conociendo nuevas personas, cada quien le deja una enseñanza o consejo, y así, se van tejiendo grupos o amistades que son más expertos en la hechicería. 

JM:¿Cree que la brujería es mala o buena? ¿Cuál es su posición frente a eso? 

YC: Para mí las dos, por partes iguales, es relativo porque cada persona le da un uso totalmente diferente y asimismo se torna con una intención, con la brujería usted puede ayudar a sus familiares, salvar a alguien de un accidente, puede conseguir prosperidad en su trabajo, protegerse de las malas energías(…) Por otro lado, también se puede ver desde un punto negativo, es muy poderosa si usted lo quiere, por medio de amarres, entierros y oraciones oscuras puede hacer mucho daño, hasta el punto de matar a quien desee. En conclusión, creo que depende del uso que se le dé, la brujería no es un juego, es algo serio y de cuidado. 

A pesar de que ha transcurrido mucho tiempo desde las grandes cacerías y persecuciones en contra de personas con habilidades poco comunes, en la sociedad actual el tema del esoterismo sigue siendo un tabú, acompañado por la cotidianidad de los días, que ha implantado el pensamiento de que lo sobrenatural no existe. La historia de Yaneth Cala refleja la perspectiva de una mujer sabia, que como si fuera parte de un hechizo, hace que aquellos que no creen en la magia estén destinados a encontrarla, y sin duda, evidencia que en cada rincón del mundo se esconde y se oculta algo místico. 

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