La partida de Alfonso Lizarazo Sánchez cierra el capítulo de un hombre que no solo construyó un programa de humor, sino que moldeó la manera en que varias generaciones de colombianos entendieron el entretenimiento familiar.
Nacido en Bucaramanga el 29 de diciembre de 1940, Lizarazo llegó a Bogotá a los 18 años con la intención de ser ingeniero, abogado o vendedor. El destino, sin embargo, lo llevó por otro camino. Una invitación del entonces gerente de Caracol Radio, Julio Nieto Bernal, lo contrató para realizar labores técnicas en los controles. Desde allí, con disciplina y talento, fue ascendiendo hasta convertirse en locutor, director de Radio 15 y, más tarde, en el creador de uno de los formatos más longevos de la televisión en el mundo.
Redactado por Joseph D. Chacón Q.
La radio: el origen de un comunicador
Antes de que su nombre quedara ligado para siempre a la pantalla chica, Lizarazo construyó una sólida trayectoria en la radio. Su carrera en los medios comenzó en 1958, cuando Julio Nieto Bernal descubrió su talento y le abrió las puertas de Caracol Radio. Con el tiempo, Lizarazo se convirtió en el reemplazo de locutores y fue nombrado director de Radio 15, una emisora que logró conectar con las nuevas generaciones y se convirtió en una vitrina para la música de la época.

En Radio 15 compartió espacio con artistas como Lyda Zamora, Óscar Golden y el dúo Ana y Jaime. Allí impulsó lo que se conocería como la «nueva ola colombiana», un movimiento musical que marcó a toda una generación. Su voz, estilo y capacidad para comunicar lo consolidaron como una de las figuras más reconocidas de la radiodifusión colombiana. La experiencia adquirida en la radio le permitió dar el salto a la televisión, escenario donde desarrollaría el proyecto que terminaría definiendo su carrera profesional.
Foto: Música grande
La creación de Sábados Felices
El 5 de febrero de 1972, Lizarazo fundó el programa de humor que lo inmortalizaría. Sin embargo, sus orígenes se remontan a un formato anterior: Los Campeones de la Risa, que posteriormente evolucionó hasta convertirse en Sábados Felices. Bajo la dirección de Lizarazo, el espacio se convirtió en uno de los programas más emblemáticos y longevos de la televisión colombiana, vigente durante más de dos décadas.

Foto: Vanguardia
Lizarazo asumió como primer presentador y director del programa, y desde allí respaldó a decenas de humoristas, abriendo oportunidades para nuevos talentos que alcanzaron reconocimiento nacional. El programa se convirtió en una plataforma para el talento nacional y contribuyó a consolidar el humor familiar como uno de los géneros más exitosos de la televisión abierta en Colombia. El formato, que durante años acompañó los fines de semana de los hogares del país, fue reconocido incluso con un récord Guinness como uno de los programas de humor de mayor duración en América Latina.
Además de Sábados Felices, Lizarazo fue el creador del Festival Internacional del Humor, un evento que reunió a artistas y humoristas de diferentes países y que marcó una época en el entretenimiento nacional. También fue representante artístico del cantante argentino Diego Verdaguer, ampliando su influencia en la industria del espectáculo. En la década de 1980 fundó su propia programadora y consolidó su presencia en la pantalla chica.
El secuestro, la política y el retiro
La vida de Lizarazo no estuvo exenta de episodios difíciles. El 13 de noviembre de 1994 fue víctima de un secuestro por parte de grupos armados ilegales cuando viajaba junto con los integrantes de su programa. Fue liberado días después, pero el episodio marcó un antes y un después en su vida personal y profesional.
A finales de la década de 1990, Lizarazo se despidió de Sábados Felices e inició un retiro gradual de la televisión. Pero su carrera dio un giro inesperado: en 1998 fue elegido senador de Colombia por votación popular, con el movimiento Reconstrucción Democrática Nacional, por la Circunscripción Nacional en Distrito Capital. Ocupó la curul hasta completar su periodo en 2002. Durante su paso por el Congreso, presentó varios proyectos de ley, entre ellos iniciativas para incluir los derechos humanos como asignatura obligatoria en la educación, crear el Instituto de Capacitación para Personas Especiales (INCAPE) y reformar la Constitución Política de Colombia.

Foto: AS Colombia
En los últimos años, Lizarazo vivió en el norte de Barranquilla junto a su esposa, donde había optado por una vida alejada de la exposición pública y dedicada a su familia. Allí permaneció por recomendación médica debido a su estado de salud, aunque continuó participando en diferentes actividades culturales y sociales de la ciudad, manteniendo un estrecho vínculo con la comunidad barranquillera. Una de sus últimas apariciones en público fue en la celebración de los 50 años de Sábados Felices, en 2023.
Su obra social: «Lleva una escuelita en tu corazón»
Más allá del entretenimiento, Lizarazo impulsó una de las campañas sociales más recordadas de la televisión colombiana: «Lleva una escuelita en tu corazón». A través de esta iniciativa, contribuyó a la construcción de al menos doscientos colegios en distintas regiones del país. La campaña, que combinaba la popularidad del programa con un propósito educativo, llevó infraestructura escolar a comunidades que carecían de acceso a la educación formal.
Esta faceta solidaria de Lizarazo refleja una dimensión de su personalidad que trascendía la pantalla. No se limitó a hacer reír; entendió que el entretenimiento podía ser un vehículo para el cambio social.
El legado de Alfonso Lizarazo Sánchez en la cultura colombiana
La noticia del fallecimiento de Lizarazo generó una ola de mensajes de condolencia por parte de artistas, humoristas, colegas y miles de televidentes que durante décadas siguieron su trayectoria. La Dirección Nacional de Derecho de Autor expresó su pesar y extendió condolencias a su familia, amigos y a toda la comunidad artística y cultural de Colombia. El humorista Don Jediondo, en sus redes sociales, lo recordó como el gestor, fundador y director de un programa que marcó la historia del humor en el país.
Lizarazo deja un legado que trasciende la pantalla. Su nombre quedó ligado para siempre a la historia del entretenimiento colombiano gracias a un formato que durante años abrió las puertas a nuevas generaciones de comediantes y se convirtió en una tradición para millones de familias. Su trabajo contribuyó a consolidar el humor familiar como uno de los géneros más exitosos de la televisión abierta en Colombia.
El hombre que comenzó haciendo turnos en los controles de una radio, que fue locutor, director, presentador, productor, senador y filántropo, cierra su ciclo en Barranquilla, la ciudad que lo acogió en sus últimos años. Pero su huella permanece en los artistas que recibieron su respaldo, en los colegios que ayudó a construir y en varias generaciones de espectadores que hicieron de sus programas parte de la memoria colectiva del país.
Colombia despide a uno de los grandes pioneros de la televisión, cuyo nombre quedará ligado para siempre al humor y a la historia de millones de hogares que cada fin de semana encontraron en sus programas un espacio para la alegría.
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