Por Melissa Varón
Según el informe “Panorama mundial de la gestión de residuos sólidos en la transición hacia la circularidad hasta 2050” del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento | Banco Mundial, para el 2050 los volúmenes totales de residuos sólidos pueden llegar a 3.900 millones de toneladas en el mundo lo que equivale a la Cordillera de los Andes, ante este panorama todo esfuerzo aporta para el tratamiento de los residuos, como una alternativa comunitaria que se suma a los modelos tradicionales: la paca digestora Silva.

En Bogotá, en un solo día se producen de 6.500 a 7.500 toneladas de residuos, los rellenos sanitarios están al límite y los camiones de recolección generan costos económicos y ambientales. En 1989, el tecnólogo ambiental antioqueño Guillermo Silva, desarrolló el método paca digestora Silva, con el cual demuestra que es posible procesar los desechos de la cocina en plenos entornos urbanos, sin generar contaminación; su propuesta cambia la lógica de los desechos, en lugar de que se pudran los residuos, este se fermenta para darles una nueva vida a través de las huertas urbanas.

¿Qué es la paca digestora Silva y cómo funciona?
La paca digestora Silva es un sistema de reciclaje biológico por prensado y fermentación con ausencia de oxígeno, muy diferente al compostaje tradicional, ya que se requiere voltear constantemente la tierra para oxigenarla, el método de la paca digestora Silva funciona mediante la compactación extrema de los materiales dentro de un molde de madera de un metro cúbico.
El proceso lo puede realizar cualquier ciudadano desde una huerta urbana, primero se intercalan capas de residuos orgánicos de cocina con capas de hojas secas o residuos de jardín, al pisar y prensar fuertemente los materiales, se reduce el espacio de manera drástica, lo que ocuparía tres metros cúbicos de basura suelta, este queda confinado en un solo metro cúbico compacto. Una vez lleno el cajón, el molde de madera se retira de inmediato, el bloque sólido de materia orgánica queda expuesto a la intemperie de forma totalmente segura.
«En la primera semana se fermentan; en la segunda semana se avinagran, hasta por tres semanas ese alcohol y ese vinagre se evaporan. Si llueve, la lluvia de la paca digestiva Silva se evapora y llega una gran cantidad de bichos, unas 78 clases de bichos llegan el primer mes a transformar todos esos residuos en abono orgánico, y están operando hasta el cuarto o quinto mes». Guillermo Silva, autor del método paca digestora Silva.
¿Alguna vez te has preguntado cómo se ve por dentro una paca digestiva Silva?
En este video le mostramos su apariencia y algunos detalles que quizá no esperabas encontrar:
La implementación de la paca digestora Silva, ofrece ventajas importantes a comparación de otros métodos de tratamiento de residuos orgánicos, al fermentarse de manera órganica, no se producen gases tóxicos como lo produce el método de compostaje, también acepta residuos que el compostaje no lo hace, como los restos de carne, lácteos, grasas, cadáveres y heces de mascotas sin residuos plásticos.
Por otro lado, el creador, Guillermo Silva, nos comenta que un beneficio aún más grande en temas de salud y dignidad laboral, es que elimina el manejo manual de basura descompuesta, protegiendo así a los operarios de gases nocivos como el amoníaco o el sulfuro de hidrógeno, situación a la que actualmente las personas se encuentran expuestas.
El vacío institucional es el verdadero obstáculo de la paca digestora Silva
El desafío que enfrenta la paca digestora Silva no es de naturaleza biológica, sino de voluntad política y validación formal, aunque en Colombia existen decretos enfocados en estrategias de Basura Cero, la realidad es que estas normas muchas veces solo existen en el papel y no se aplican en el territorio. Guillermo SIlva considera lo siguiente con respecto al manejo de la paca:
El panorama de la gestión de residuos en el país responde a un modelo lineal de extraer, consumir y enterrar, según datos del DANE y análisis del CONPES 3874, en Colombia se generan 26.4 millones de toneladas de residuos al año, de las cuales más de 12.2 millones terminan en rellenos sanitarios, contrastando con un deficit de tasa nacional de reciclaje de apenas el 11.8%, esto ocurre a pesar de que el 44% de los hogares afirma clasificar sus desechos en la basura tradicional, una voluntad ciudadana que choca contra la falta de rutas selectivas municipales.
Según el ingeniero ambiental, especializado en Gestión de Proyectos, Iván Santisteban, el manejo de los desechos sólidos está desatando una emergencia sanitaria en cadena que afecta a más de 1000 municipios, ya que actualmente hay 76 sitios autorizados en alarma crítica, de los cuales 45 tienen su vida útil legalmente vencida y 31 cuentan con menos de tres años de capacidad.
Frente a este colapso que expone el ingeniero Santisteban, la paca digestora Silva demuestra su eficiencia matemática y termodinámica al comprobar que en solo un metro cúbico se pueden compactar 500 kg de residuos orgánicos, transformándolos en 150 kg de abono puro en seis meses, eliminando por completo los malos olores y las emisiones de gases mediante procesos de fermentación y prensado limpios.
Esto, según el ingeniero ambiental Iván Santisteban, demuestra que el método cuenta con un rendimiento real capaz de mitigar el impacto ambiental y descentralizar el tratamiento de la biomasa, requiriendo únicamente que se realicen estudios de cromatografía de gases, balances térmicos y monitoreo microbiológico para estandarizar el humus final y dotar a esta ecotecnia comunitaria del respaldo científico necesario para transformarla en una política pública formal, estudios que se pueden hacer desde la academia.
Igualmente, hay otras recomendaciones que brinda el ingeniero Santisteban y que puede escuchar en el siguiente audio:
La «quíntuple hélice»: el diseño como motor de cambio social, la aplicación desde la academia
El programa de Diseño Gráfico, de la Fundación Universidad de Los Libertadores, demuestra que la crisis ambiental no es un asunto exclusivo de las ingenierías, a través del Laboratorio de Innovación Ciudadana, la academia lidera un modelo de «quíntuple hélice» que articula los esfuerzos del Jardín Botánico, Alcaldía de Barrios Unidos, UAESP, las empresas, los recicladores de oficio, la ciudadanía y los estudiantes, teniendo al medio ambiente como el eje unificador.
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El proyecto nació al ver que las empresas de limpieza estatales, solo limpiaban la basura de manera superficial, por ello, desde las asignaturas de “Diseño de servicios y para el cambio social”, los estudiantes asumieron el reto de analizar todo el ciclo de vida de los residuos, como los generados por los locales de la zona, para humanizar la recolección y facilitar el trabajo digno de las cooperativas de reciclaje. Al respecto, la docente Martha Chacón de la Facultad de las Ciencias de la Comunicación de la Fundación Universitaria Los libertadores a cargo de la investigación reflexiona:
«Los diseñadores tienen que entender que las cosas que uno diseña no son simplemente un gráfico bonito. Tenemos que hacernos cargo de lo que hacemos. Cuando usted diseña, tiene que pensar cómo lo va a usar la persona y qué responsabilidad le entrega a otros. Hay que entender todo el ciclo: ¿qué pasa con quien recoge esa bolsa? ¿con quien debe desocuparla y con quien tiene que ir a palear eso? No podemos pensar solo en la pieza, sino en cómo se integra a los circuitos de circulación de los humanos».
El resultado de esta unión hoy florece sobre lo que antes era un lote de escombros, gracias a esta articulación, el Jardín Botánico de Bogotá aportó 430 plántulas que estudiantes sembraron en la huerta de la Fundación Univertaria Los Libertadores, cultivando lechuga crespa verde, acelga, brócoli, repollo morado, remolacha, tomate cherry, caléndula, hierbabuena y menta.
Construye tu propia paca digestiva Silva
La clasificación de los residuos sólidos corresponde a cada ser humano, es una responsabilidad propia, por eso en el siguiente espacio interactivo desarrollado por la profesora Laura Buitrago, del programa de Diseño Hipermedia, y sus estudiantes: Mateo Silva, Lina Guayacundo y Nicol Caro, usted podrá construir su propia paca digestiva Silva.
Finalmente el medio ambiente es en esencia, construir comunidad, con este tipo de ejercicios se resalta que el éxito de la paca digestora Silva, demuestra que la crisis climática no se soluciona desde el aislamiento institucional, sino recuperando la unión de la comunidad con el espacio público. Por ello, es importante que la academia abra sus puertas a saberes empíricos y que líderes como Guillermo Silva ocupen los entornos universitarios, cuando las universidades validan, impulsan estas iniciativas populares, transforman las aulas en laboratorios de cambio real y la comunidad se fortalece.
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