Foto: Equipo de campaña de Abelardo De La Espriella
Redactado por: Elkin Carbonó
Abelardo de la Espriella ganó la carrera por la Presidencia de Colombia, convirtiéndose en el nuevo mandatario del país tras imponerse por un margen muy cerrado en el preconteo y abrir una nueva etapa política marcada por desafíos en materia económica, social y de seguridad.
Abelardo de la Espriella llega a la Presidencia de Colombia
La elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia marca la llegada a la Casa de Nariño de una de las figuras más reconocidas del ámbito jurídico nacional. Durante más de dos décadas desarrolló una carrera como abogado penalista y construyó una amplia presencia mediática, desde donde fijó posiciones sobre la coyuntura nacional.
Su llegada al poder se produce en un contexto marcado por retos económicos y sociales, con una inflación cercana al 5 %, un desempleo alrededor del 9 % y una pobreza monetaria que afecta a cerca de 22 millones de colombianos, de acuerdo a cifras del DANE y el Banco de la República.
De la Espriella construyó una carrera pública presentándose como un «outsider» político, una imagen que le permitió dar el salto a la Presidencia de la República. Su trayectoria estuvo acompañada por una fuerte presencia en medios de comunicación y redes sociales.
Su llegada a la Presidencia se produjo después de varios años de participación en el debate público nacional, en el que se convirtió en una de las voces más visibles de oposición al gobierno de Gustavo Petro.
La elección del abogado representa uno de los cambios políticos más llamativos de los últimos años, al tratarse de una figura que construyó buena parte de su reconocimiento fuera de las estructuras tradicionales de los partidos.
Orígenes, familia y formación académica de Abelardo de la Espriella
Abelardo Gabriel de la Espriella Otero nació en Bogotá, pero a los dos años se trasladó a Montería, Córdoba, donde creció en un entorno de élites ganaderas y redes de poder local. Es hijo de Abelardo de la Espriella Juris, abogado y exmagistrado cercano al expresidente Álvaro Uribe, y María Eugenia Otero Aldana.
Es abogado de la Universidad del Rosario. Inició sus estudios de Derecho en la Universidad Sergio Arboleda y posteriormente obtuvo su título profesional en la Universidad del Rosario.
Su formación de posgrado incluye una especialización en Derecho Penal y Criminología de la Universidad Externado de Colombia y una especialización en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario.
Además, en 2012 obtuvo una Maestría en Derecho de la Universidad Nebrija, en España.
A lo largo de su trayectoria profesional también ha recibido reconocimientos académicos, entre ellos un Doctorado Honoris Causa en Derecho otorgado por la Universidad Autónoma del Caribe en 2016 y un Doctorado Honoris Causa Internacional en Derecho concedido por la Federación Iberoamericana de Abogados (FIA) en 2022.
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Los años antes de la política de Abelardo de la Espriella
Mucho antes de aspirar a cargos de elección popular, Abelardo de la Espriella construyó su reconocimiento nacional como abogado litigante. En 2003 fundó De la Espriella Lawyers Enterprise, firma especializada en derecho penal y corporativo, desde donde representó a empresarios, dirigentes políticos y figuras públicas en algunos de los procesos judiciales de mayor repercusión mediática del país.
Entre las décadas de 2000 y 2010 se consolidó como uno de los abogados más visibles de Colombia gracias a su participación en casos de alto perfil y a sus frecuentes intervenciones en medios de comunicación.
El salto al debate político nacional del abogado
Aunque gran parte de su vida profesional estuvo ligada al ejercicio del derecho, Abelardo de la Espriella también desarrolló una faceta empresarial. En 2003, fundó la firma De la Espriella Lawyers Enterprise, despacho jurídico especializado en derecho penal, corporativo, desde donde representó a empresarios, políticos y figuras públicas en algunos de los casos más mediáticos y controversiales del país.
Con el paso de los años, la firma amplió su presencia nacional e internacional, convirtiéndose en uno de los proyectos empresariales más importantes de su carrera. Paralelamente, participó en inversiones y actividades relacionadas con el sector empresarial.
Su constante presencia en medios de comunicación, redes sociales y conferencias le permitió trascender el ámbito estrictamente jurídico y posicionarse como una voz frecuente en debates sobre la coyuntura nacional. A través de columnas de opinión e intervenciones públicas, fue construyendo un perfil cada vez más cercano a la actividad política.
La decisión de aspirar a la Presidencia surgió después de varios años de participación en la discusión pública nacional.
Durante el lanzamiento de su proyecto político, De la Espriella señaló que su candidatura respondía a la necesidad de impulsar cambios en materia de seguridad, fortalecimiento institucional y crecimiento económico.
Con ese discurso, el abogado dio el salto definitivo de los estrados judiciales a la competencia electoral, buscando trasladar sus propuestas al escenario del gobierno nacional.
Durante la campaña presidencial, Abelardo de la Espriella centró buena parte de su discurso en temas relacionados con la seguridad, la autoridad institucional y la recuperación de la confianza en el Estado. Su propuesta política estuvo orientada hacia sectores del electorado preocupados por temas de seguridad nacional.
A lo largo de la campaña recorrió distintas regiones del país promoviendo un mensaje enfocado en la necesidad de recuperar la seguridad ciudadana y fortalecer la capacidad operativa de las fuerzas del Estado. Su candidatura logró consolidar apoyos provenientes de diversos sectores políticos y ciudadanos.
Uno de los elementos que marcó su estrategia electoral fue el trabajo de la firma de consultoría política Estrategia & Poder, liderada por el estratega Carlos Suárez, quien estuvo al frente del diseño de la narrativa y la comunicación de la campaña presidencial.
La campaña logró proyectar a De la Espriella como una figura ajena a las estructuras políticas tradicionales y presentó su candidatura como una alternativa de renovación dentro del panorama electoral colombiano.
El componente digital se convirtió en uno de los aspectos más visibles del proyecto político, permitiéndole alcanzar una amplia exposición en plataformas como TikTok, Instagram, Facebook y X durante la contienda presidencial.
Principales propuestas de gobierno
Seguridad Democrática 2.0 y megacárceles: propone una doctrina punitiva de «mano dura» inspirada en Nayib Bukele para reclamar el control total del territorio nacional en un plazo de 90 días. El eje central es la construcción de 10 megacárceles de máxima seguridad para el confinamiento masivo de criminales y la supresión de beneficios penales para reincidentes.
Estabilización del sistema de salud: ante lo que denomina una «crisis humanitaria», plantea un plan de choque de $10 billones para estabilizar el sistema en sus primeros 90 días de gobierno.
Esta medida busca garantizar el pago a profesionales de la salud, la entrega de medicamentos y realizar auditorías trimestrales estrictas a las EPS sobre el uso de la Unidad de Pago por Capitación (UPC)
Austeridad radical y reducción del Estado: su programa económico busca un ajuste fiscal inicial de aproximadamente $70 billones. Propone reducir el tamaño del Estado hasta en una cuarta parte mediante la fusión o eliminación de ministerios y agencias redundantes, con el objetivo de alcanzar un crecimiento económico anual del 7%.
Lucha frontal contra el narcotráfico: el candidato se compromete a destruir las 330.000 hectáreas de cultivos de coca utilizando todas las herramientas legales, incluyendo la fumigación aérea con bioherbicidas y el uso de drones. Además, propone retomar los bombardeos aéreos contra campamentos de grupos armados.
Programa «País de Propietarios»: busca democratizar el acceso a la propiedad privada mediante la creación de créditos hipotecarios con condiciones excepcionales, ofreciendo tasas de interés del 2% a 30 años de plazo para que los colombianos puedan adquirir vivienda propia
Controversias y cuestionamientos
A lo largo de su trayectoria profesional y pública, Abelardo de la Espriella ha estado involucrado en diversas controversias que han acompañado tanto su ejercicio como abogado como su incursión en la política.
Uno de los episodios más conocidos está relacionado con el empresario David Murcia Guzmán, fundador de DMG, quien ha formulado señalamientos contra el abogado por hechos ocurridos durante su representación jurídica. Estas acusaciones han sido objeto de debate público y de actuaciones ante distintas instancias.
También han surgido cuestionamientos por su relación con la Fundación Iniciativas para la Paz (FIPAZ) y por presuntos vínculos con figuras relacionadas con el paramilitarismo, entre ellas el exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso. De la Espriella ha rechazado los señalamientos que lo vinculan con actividades ilegales.
Otra de las controversias ha estado relacionada con procesos judiciales promovidos contra periodistas y medios de comunicación. Organizaciones defensoras de la libertad de prensa han señalado que varias de estas acciones podrían constituir una forma de presión judicial, mientras que el abogado ha sostenido que se trató de mecanismos legítimos para defender su buen nombre.
Adicionalmente, sus detractores han señalado cambios en algunas de sus posiciones políticas a lo largo de los años, particularmente en asuntos relacionados con el proceso de paz, la religión y la política de seguridad en el país.
Los retos que enfrentará como presidente
La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia abre una nueva etapa para la política colombiana en medio de importantes desafíos económicos, sociales y de seguridad.
Según cifras del DANE, cerca del 28% de la población se encuentra en condición de pobreza monetaria, mientras que la informalidad laboral afecta a más del 55 % de los trabajadores. A esto se suma una tasa de desempleo cercana al 9 % y una economía que creció alrededor del 2,6 % en 2025, según los datos del DANE divulgados en febrero de 2026.
Entre los principales retos que enfrentará se encuentran la seguridad ciudadana, la lucha contra estructuras criminales, la recuperación económica y la generación de empleo.
Según los informes de la Defensoría del Pueblo, los grupos armados ilegales tienen presencia en 790 municipios de Colombia, lo que equivale a un alarmante 71% del territorio nacional.
Además, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) reportó más 253.000 hectáreas sembradas con coca, una extensión cultivada equivalente a unas 354.000 canchas de fútbol, una superficie superior a la del departamento de Risaralda.
También deberá construir relaciones con el Congreso, las altas cortes, los gobiernos regionales y los distintos sectores políticos del país para sacar adelante sus iniciativas. La capacidad de articular consensos será uno de los factores determinantes para el éxito de su administración, especialmente en un país con más de 52 millones de habitantes y profundas brechas sociales y económicas entre las diferentes regiones.
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