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La música clásica como derecho cultural y humano para todos

Pie de foto: Imagen de referencia. ​​www.pexels.com

En el 2013 la Alcaldía de Bogotá implementó un programa de educación artística integral, junto a la Orquesta Filarmónica de la capital de la república.

Escrito por Tatiana Andrea Asprilla

El programa Jornada Escolar 40 Horas fue una iniciativa desarrollada por el entonces alcalde de Bogotá Gustavo Petro, enfocada a la formación integral de calidad en los colegios distritales. Los CLAN, son los espacios de formación artística, liderados por IDARTES, donde niños y niñas de varias localidades tuvieron acceso a clases de diferentes disciplinas artísticas, en la que resaltó la impartida por la OFB (Orquesta Filarmónica de Bogotá).

“Que la música clásica llegue a todos los colegios públicos de la ciudad” afirmaba el mandatario en su momento. Pero, ¿qué tan primordial, importante y relevante es que los niños tengan conocimiento y acceso a este modelo de educación desde temprana edad?; 

Ingrid Nieto, maestro en música, con énfasis en instrumento (violín) y docente adscrita al programa de educación artística de la OFB, enseña en el IED Rafael Bernal Jiménez, vinculada a este arte desde los 16 años. Inicialmente como pasatiempo, desarrolló una conexión profunda con su instrumento y asumió retos que se le presentaban en el aprendizaje; ella asegura que acercarse a esta edad al violín representó un desafío, ya que se requieren de destrezas que se facilitan en la niñez, afirma además, que los niños cuanto más jóvenes, tienen la capacidad de hacer conexiones neuronales más rápido que un adulto, lo que implica un proceso musical y cognitivo mejor desarrollado.

Por su parte, el maestro en música Julio Cesar Guevara, con una trayectoria de más de 30 años, como violinista de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, ratifica la importancia de un acercamiento temprano a un instrumento musical. Su primera aproximación al violín también fue a los 16 años, pero al provenir de una familia de músicos profesionales, contaba con habilidades y destrezas, que influyeron en su formación, afirma que, de haber empezado a tocar a la edad de por lo menos 4 años, quizá su carrera hubiera llegado más lejos al perfeccionar su técnica.

Con respecto al programa creado en el 2013 donde se imparte la cátedra de música en colegios distritales, la artista Nieto asegura que éste, apunta a la garantización de los derechos culturales que son concebidos como derechos humanos vinculados a los objetivos de desarrollo sostenible, donde se resalta la importancia de la igualdad y la democratización del acceso a la educación. Anteriormente estas clases eran dictadas únicamente en colegios privados, con esta iniciativa, de alguna manera se paga la deuda con la educación pública. Los cambios han sido significativos, el impacto social y la transformación de vidas se ha hecho evidente para los beneficiarios.

Para Ingrid, es de vital importancia que sus estudiantes identifiquen y fortalezcan sus aptitudes hacia cualquier área; ésta no debe ser un privilegio, los beneficios que deja la música en los niños son: buena memoria,  trabajo en equipo; solidaridad; co-creación; desarrollo cognitivo y del lenguaje, donde gracias a la percepción de los sonidos, actividades como el aprendizaje de una nuevo idioma, son más fáciles de realizar, debido a la identificación de las particularidades de las palabras; aptitudes que no se desarrollan en un sistema de educación tradicional, donde prevalece la competencia.

Desde la docencia, es una experiencia transformadora, poder aportar conocimientos y formar a nivel social a los niños de la ciudad; a través de la enseñanza se le brinda una alternativa para que con la música lleguen a tener un mejor proyecto de vida, pero esta labor, es fundamental en cuanto a que fortalecen relaciones con sigo mismo y con los otros. Siendo así este un reto que la maestra enfrenta, dado que corresponde al descubrimiento de su vocación, puesto que es una persona que aporta a la construcción del país, actos que se logran a través de la educación.

La inclusión de sectores vulnerables en el arte, y específicamente en la música son de resaltar, de alguna otra manera, no contarían con este acceso, sea por factores económicos o culturales. La música y los sonidos existen desde el comienzo de los tiempos afirma el maestro Guevara, y es de primordial importancia que todos y todas tengan la oportunidad de aprender de ésta, o de algún otro tipo de expresión artística.

Bogotá cuenta con dos orquestas de música clásica profesionales, la Sinfónica Nacional de Colombia y la Filarmónica de Bogotá. Son decenas de profesionales en la música que se gradúan cada semestre, así que estos programas no solo benefician a los alumnos que reciben las clases, sino también a los docentes que se vinculan todos los años. Es así como se fomenta el crecimiento de la cultura en esta sociedad, y como se genera empleo a jóvenes.

Actualmente más de veintidos mil niños y niñas tienen acceso a estas clases; en colegios, hospitales y en centros filarmónicos locales. Julio Cesar asegura que ellos serán los más capacitados en el futuro, para integrar a las orquestas del país y del mundo, gracias a su aprendizaje temprano.

En sus miradas se percibe el amor por su profesión y por su instrumento, gracias a ellos, han alcanzado logros, recorrido el mundo y aportado su conocimiento al crecimiento y bienestar de muchos otros, labores invaluables, que difícilmente se encuentran en otros campos profesionales.

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