Por Christian Santiago Católico Riaño
Advertencia: Para leer este artículo, use audífonos repita la canción hasta terminar de leerlo, disfrútelo, la única forma de leer Alors on Danse.
“Haz lo que amas y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. La frase se le atribuye a Confucio, aunque con el paso del tiempo ha sido repetida, transformada y utilizada de muchas maneras, no sé si realmente fue él quien la dijo exactamente así, pero cada vez que la escucho pienso en lo difícil que puede ser llevarla a la práctica, porque una cosa es decir que debemos dedicarnos a aquello que amamos y otra muy diferente es conseguir que nuestros sueños paguen las cuentas, que nuestras pasiones se conviertan en nuestro oficio y que el trabajo deje de sentirse como una obligación.
Tal vez por eso esta semana volví a escuchar una canción que, aunque parece hecha para bailar, en realidad habla de todo aquello que muchas veces nos quita las ganas de hacerlo, la canción se llama Alors on danse y pertenece al músico belga Stromae, cuyo nombre artístico tiene una historia que ya dice bastante de su manera de entender la música.
Su nombre real es Paul Van Haver y, cuando era adolescente, comenzó a utilizar “Maestro” como apodo. Después decidió invertir las sílabas y así nació Stromae. El propio artista ha contado que el nombre le permite mantener cierta distancia entre su vida personal y el personaje que presenta sobre el escenario.
Quizá por eso me gusta pensar que Stromae no es solamente un cantante. Es también un observador. Uno de esos artistas capaces de mirar aquello que todos vivimos, pero que pocas veces nos detenemos a analizar, en Alors on danse, publicada originalmente en 2009 y, posteriormente, incluida en su álbum Cheese, toma una situación completamente cotidiana y la convierte en una canción que terminó recorriendo el mundo.
Lo curioso es que, si uno no presta atención a la letra, podría pensar que se trata simplemente de una canción electrónica diseñada para llenar una pista de baile. Tiene un ritmo contagioso, un sonido hipnótico y un estribillo que parece pedirle al cuerpo que se mueva.
Pero detrás de esa música hay una historia mucho menos alegre. Stromae comienza a construir una cadena de situaciones que seguramente resultará familiar para muchos de nosotros: estudiar lleva a trabajar, trabajar lleva a ganar dinero, el dinero trae gastos, los gastos pueden llevar al crédito y el crédito a las deudas; después, aparecen el amor, los hijos, el divorcio, la pérdida, el cansancio, las crisis y todos esos problemas que parecen llegar uno detrás de otro.
Y entonces llega la pregunta que se repite durante toda la canción: “Alors on danse”, que al español traduce: “Entonces, ¿bailamos?”
Ahí está la genialidad de Stromae, la canción no plantea el baile como una solución definitiva, nadie sale de una pista de baile con las deudas pagadas, el trabajo resuelto o los problemas familiares solucionados, el baile aparece como un respiro, como ese momento en el que durante unos minutos podemos dejar de pensar en todo aquello que nos preocupa.
La música se convierte en una pequeña pausa dentro de una vida que muchas veces parece avanzar demasiado rápido; y quizá por eso esta canción sigue teniendo tanto sentido tantos años después, porque seguimos trabajando; seguimos pagando cuentas; seguimos preocupándonos por el futuro; seguimos esperando que llegue el viernes para sentir que finalmente podemos descansar. Y, mientras tanto, muchas veces dejamos para después aquello que realmente nos gusta hacer.
Cuando Alors on Danse te hace reflexionar
Hace algunos años escuchábamos con frecuencia esa frase que decía que debíamos encontrar un trabajo que amáramos para no sentir que estábamos trabajando. Hoy, después de tantos cambios en la manera de trabajar, de las redes sociales, del emprendimiento y de la posibilidad de convertir casi cualquier talento en una profesión, pareciera que estamos más cerca que nunca de conseguirlo.
Sin embargo, también estamos más expuestos que nunca a comparar nuestra vida con la de los demás y a sentir que todavía no hemos llegado al lugar donde deberíamos estar, por eso me gusta pensar que el mensaje de Alors on danse puede escucharse de otra manera; no se trata simplemente de escapar de los problemas bailando, se trata de preguntarnos qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos mientras resolvemos esos problemas.
Porque seguramente siempre habrá una cuenta pendiente, una responsabilidad, una preocupación o algo que todavía no hemos conseguido, si esperamos a que todo esté perfectamente resuelto para comenzar a disfrutar, probablemente vamos a pasar demasiado tiempo esperando.
Stromae incluso ha mostrado públicamente cómo construyó esta canción, en una de sus conocidas “Leçons” (Making of), sus tutoriales sobre producción musical, explicó el proceso detrás de Alors on danse, convirtiendo algo que para muchos artistas permanece escondido en un ejercicio de aprendizaje para otros músicos, es una faceta que me parece particularmente interesante: no solo creó una canción que millones de personas escucharon, sino que también decidió mostrar cómo estaba construida.
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Aquí encuentro otra razón para admirarlo; muchas veces creemos que el artista exitoso es aquel que guarda sus secretos, que protege aquello que sabe hacer y que deja que los demás solamente veamos el resultado final. Stromae hizo lo contrario, nos mostró parte del proceso, nos dejó mirar detrás de la canción y entender que una gran obra también está hecha de decisiones, errores, pruebas y horas de trabajo.
Tal vez ahí esté la verdadera conexión con aquella frase que dice “haz lo que amas y no trabajarás ni un día de tu vida”, no creo que hacer lo que uno ama signifique que el esfuerzo desaparezca; todo lo contrario, cuando en realidad amamos algo, probablemente trabajamos más, estudiamos más, nos equivocamos más y volvemos a intentarlo más veces, la diferencia está en que ese esfuerzo tiene un sentido para nosotros, no hacemos las cosas solamente porque debemos hacerlas, sino porque hay algo dentro que nos mueve a continuar.
Quizá eso es lo que Stromae quiso decirnos cuando decidió poner una canción tan oscura sobre una base que invita a bailar, la vida puede ser agotadora, el trabajo puede ocupar demasiado espacio, las responsabilidades pueden acumularse y los problemas pueden aparecer uno detrás de otro. Pero, mientras resolvemos todo aquello que tenemos pendiente, también necesitamos encontrar un momento para vivir.
Así que en algún momento, cuando escuches Alors on danse, no la escuches solamente como aquella canción electrónica que alguna vez sonó en todas las fiestas, escucha lo que hay detrás de su ritmo. Piensa en tus propios días, en el trabajo que haces, en aquello que estás construyendo y, sobre todo, en aquello que todavía sueñas hacer.
Tal vez después de escucharla entiendas que bailar no siempre significa olvidar los problemas, a veces significa recordar que, a pesar de ellos, todavía estamos aquí y si tienes la fortuna de estar haciendo aquello que amas, disfrútalo, si todavía no lo has encontrado, sigue buscando, porque la vida no se trata de trabajar hasta que llegue el momento de descansar, sino de encontrar, entre todas esas obligaciones, un espacio para hacer aquello que nos hace sentir realmente vivos. Entonces, ¿qué hacemos? Alors on danse.
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