El estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá se vistió de gala para despedir a la Selección Colombia en su penúltimo partido de preparación antes de emprender el viaje hacia la Copa del Mundo 2026. En una noche llena de emociones, música y un ambiente festivo, el equipo dirigido por Néstor Lorenzo venció 3-1 a su similar de Costa Rica. Más allá del resultado positivo, el encuentro sirvió como el escenario ideal para que el cuerpo técnico probara diferentes variantes, evaluara el estado físico de sus dirigidos y sintiera el calor del público antes del gran reto que se avecina en Norteamérica.
Redactado por Juan Nicolás Amaya Ortiz
La expectativa era enorme en la capital colombiana, y los aficionados no defraudaron al llenar El Campín para brindar su apoyo incondicional. Con un once inicial que presentó varias sorpresas, entre ellas la ausencia de James Rodríguez en el arranque y la inclusión de jóvenes talentos, el conjunto local buscó imponer condiciones desde el primer pitazo. El duelo contra los costarricenses se planteó como una prueba muy valiosa para medir el ritmo de competencia y la respuesta del plantel bajo la presión de una despedida tan importante.
Un primer tiempo de efectividad y ajustes defensivos en Bogotá
El compromiso comenzó con un ritmo movido, donde la Selección Colombia intentó adueñarse de la posesión del balón, aunque al principio le costó encontrar fluidez debido a la propuesta ordenada del equipo centroamericano. Sin embargo, la apertura del marcador llegó temprano gracias a la vía de la pelota quieta. Sobre el minuto 16, tras el cobro de un tiro de esquina, el defensor Dávinson Sánchez conectó un certero cabezazo que dejó sin opciones al arquero rival, desatando la primera gran alegría de la noche en las gradas.
Pocos minutos después, la insistencia del ataque colombiano dio nuevos frutos gracias a la presión alta y el desequilibrio individual. En el minuto 22, Luis Díaz demostró por qué es una de las grandes figuras del equipo al anotar un gran gol que amplió la ventaja y puso a vibrar a El Campín. A pesar del dominio aparente, Costa Rica no bajó los brazos y supo aprovechar un parpadeo en la línea defensiva local. En una rápida combinación de pases sobre el minuto 32, el conjunto tico logró el descuento, obra de Andrey Soto, un llamado de atención oportuno que recordó la importancia de mantener la concentración máxima durante los noventa minutos.
El ingreso de los referentes y la consolidación del triunfo
Para la segunda mitad, el entrenador optó por darle minutos a gran parte de los convocados con el fin de cuidar las cargas físicas y ver en acción a las principales cartas de experiencia. Los ingresos de James Rodríguez, Juan Fernando Quintero y Jhon Arias le dieron un nuevo aire al mediocampo. Aunque por momentos el trámite se volvió pausado y Costa Rica estuvo cerca de igualar el marcador con una opción clara que el defensor Willer Ditta logró salvar providencialmente sobre la línea, el talento de los referentes colombianos terminó por inclinar la balanza de manera definitiva.
La tranquilidad final llegó en el minuto 80 merced a una vistosa jugada colectiva. Un pase preciso y lleno de calidad por parte de James Rodríguez habilitó a Luis Suárez, quien definió con potencia para sellar el 3-1 definitivo. Con este gol, Colombia no solo aseguró la victoria ante su gente, sino que también demostró que cuenta con variantes en el banco de suplentes capaces de resolver partidos cerrados, una cualidad que será indispensable cuando comience la exigencia real en el torneo mundialista.
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Este triunfo frente a Costa Rica deja un balance bastante positivo y varias reflexiones para el cuerpo técnico de cara al debut en la cita orbital. El aspecto más destacado es, sin duda, la contundencia en ataque y la capacidad de reacción del equipo cuando se asocian sus futbolistas creativos. De igual manera, la posibilidad de que casi todo el grupo sumara minutos en la cancha fortalece la unión del plantel y llena de confianza a los jugadores menos habituales, asegurando que todos se sientan partícipes del proceso.
Por otro lado, el gol recibido y las aproximaciones del rival dejan tareas pendientes en la zona posterior, donde se nota que aún se requiere ajustar la sincronización para evitar contratiempos ante atacantes rápidos. La Selección Colombia tendrá su examen final el próximo 7 de junio cuando se enfrente a Jordania en California, Estados Unidos. Ese compromiso será la última oportunidad para pulir esos pequeños detalles defensivos y llegar en el punto óptimo de rendimiento al torneo que paralizará al planeta entero.
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