Por Christian Santiago Católico Riaño
Hay momentos en los que escribir sobre música puede parecer inútil; mientras uno piensa en una canción, hay personas que están pensando en alguien que ya no está, en una casa que perdieron, en las cosas que tuvieron que dejar atrás o simplemente en cómo empezar de nuevo después de que algo cambió sus vidas, pero son momento que no podemos olvidar que Live is Life.
En esos momentos, hablar de una canción alegre puede parecer fuera de lugar. ¿Cómo pedirle a alguien que escuche música cuando su cabeza está ocupada intentando entender una pérdida? Y, sin embargo, es posible que en esos momentos es cuando más necesitamos recordar que, aunque el dolor exista, seguimos aquí.
Esto me lleva a pensar en Live is Life, de la banda austriaca Opus, una canción que siempre me ha parecido sencilla. No tiene una producción complicada ni necesita grandes recursos para transmitir lo que quiere decir. Su estructura es casi elemental, su melodía resulta fácil de recordar y su coro parece hecho para ser cantado por muchas personas al mismo tiempo ahí está su mayor fortaleza. Porque quién dijo que lo sencillo no puede ser poderoso.
Live Is Life se lanzó en 1984 y con el paso de los años terminó convirtiéndose en uno de esos himnos que parecen pertenecer a todo el mundo, su mensaje no necesita demasiadas explicaciones: estamos vivos, estamos aquí, tenemos este momento y podemos compartirlo, la canción no habla desde la tristeza, aunque eso no significa que ignore las dificultades-, al contrario, su fuerza está en recordarnos que la vida también puede encontrar un espacio para la alegría incluso cuando alrededor ocurren cosas que nos duelen.
Eso es lo que me hace pensar en lo que estamos viviendo como sociedad, hay momentos en los que parece que el mundo nos está poniendo a prueba constantemente. Terremotos, inundaciones, riadas, pérdidas materiales, personas que pierden seres queridos, familias que tienen que comenzar nuevamente y comunidades tratando de reconstruirse.
Cuando ocurren estas cosas, las palabras muchas veces parecen insuficientes, uno no sabe qué decirle a alguien que acaba de perderlo todo, incluso escribir un contenido como este puede sentirse extraño, porque existe el temor de que alguien pueda interpretarla como una invitación a olvidar lo que está pasando. Pero no se trata de olvidar, se trata de encontrar, en medio de todo esto, aquello que todavía podemos hacer unos por otros.
Es allí donde aparece una de las cosas que más me sorprenden del ser humano: nuestra capacidad de unirnos cuando alguien nos necesita. Personas que no conocen a quienes están sufriendo comienzan a recolectar alimentos, ropa, agua y elementos básicos, hay quienes organizan viajes por carretera para llevar ayuda a lugares que quizá nunca habían visitado; otros aportan dinero, tiempo, transporte, trabajo o simplemente una mano para cargar una caja, muchos lo hacen incluso sabiendo que tendrán que asumir costos, recorrer largas distancias o enfrentarse a situaciones que no son fáciles.
No preguntamos necesariamente quién es la persona que necesita ayuda, no importa demasiado su apellido, su lugar de nacimiento, su raza, su religión o la frontera que exista entre nosotros, cuando alguien necesita ayuda; muchas veces, simplemente, aparece otra persona dispuesta a ayudar, tal vez allí encontramos el verdadero significado de estar vivos.
Porque estar vivo no es solamente respirar o cumplir con nuestras obligaciones, también es tener la posibilidad de hacer algo por alguien más, es entender que nuestras acciones individuales pueden convertirse en algo mucho más grande cuando se suman a las de otras personas.
Una persona lleva una caja, otra consigue un vehículo, alguien más dona alimentos, otro dedica unas horas de su día y, de repente, aquello que parecía insignificante se convierte en una cadena de solidaridad capaz de llegar mucho más lejos de lo que cualquiera de nosotros podría conseguir por separado.
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La solidaridad en la música con Live Is Life
Musicalmente, Live is Life también tiene una particularidad interesante, su estructura está construida sobre una armonía sencilla, con acordes mayores que contribuyen a esa sensación de apertura y optimismo.
La psicología de la música ha estudiado durante años cómo diferentes características musicales pueden influir en nuestras emociones, aunque sería exagerado afirmar que una tonalidad mayor, por sí sola, determina que una persona vaya a sentirse feliz, lo que sí sabemos es que el tempo, el modo, la melodía, el ritmo y nuestras propias experiencias asociadas a una canción participan en la manera en que la percibimos emocionalmente, Live Is Life parece haber encontrado una combinación particularmente efectiva para invitarnos a cantar y movernos en un coro de solaridad.
Eso lo necesitamos recordar cuando las cosas se ponen difíciles, no para negar el dolor ni para fingir que todo está bien, hay pérdidas que necesitan tiempo, silencio y acompañamiento, hay heridas que no desaparecen porque alguien ponga una canción alegre; pero, incluso en medio de esas circunstancias, puede existir un espacio para ayudarnos, para abrazarnos, para compartir lo que tenemos y para recordar que seguimos siendo capaces de construir algo juntos.
Hagamos el ejercicio, escuchemos Live Is Life, de Opus, no importa si la conoces desde hace años o si es la primera vez que la escuchas, disfruta su melodía, deja que llegue su coro y, si te nace, cántala, no importa si desafinas, no importa si no eres músico, no importa si tu voz no tiene la potencia de un cantante profesional, cántala porque quizá esa sea precisamente la magia de la música: no necesitamos hacerlo perfecto para sentir que formamos parte de ella.
Una melodía aparentemente pequeña puede terminar uniendo miles de voces, una persona puede ayudar a otra, una pequeña donación puede convertirse en alimento, un viaje puede llevar esperanza a una familia y una canción que nació hace más de cuarenta años puede recordarnos que, incluso en los momentos en los que parece que todo se está derrumbando, todavía tenemos la posibilidad de levantarnos, mirarnos y decirnos unos a otros: Live is life.
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