Por Christian Santiago Católico Riaño
Hay historias que parecen escritas por alguien que disfruta cambiando el destino en el último momento, Eye of the tiger es una de ellas.
Cada vez que escucho Eye of the Tiger es imposible no pensar en Rocky corriendo por las calles, entrenando hasta el límite o levantándose una vez más después de caer. La canción y la película parecen haber nacido juntas. Hoy resulta imposible imaginar una sin la otra. Sin embargo, durante muchos años nadie nos contó que esa historia estuvo a punto de ser completamente diferente. Sylvester Stallone escritor y protagonista de la película, ya tenía la canción perfecta para Rocky III. O al menos eso creía.
Su primera elección era Another One Bites the Dust, de Queen. La energía del bajo de John Deacon encajaba perfectamente con la fuerza del personaje y, de hecho, en una primera edición de la película esa era la canción que acompañaba las escenas de entrenamiento. Stallone estaba convencido de que había encontrado el sonido que necesitaba. El único problema era que faltaba algo esencial: la autorización de Queen para utilizarla. Pero esa autorización nunca llegó.
Imagino la frustración de Stallone en ese momento, había escrito la película, la protagonizaba y tenía en su cabeza una escena construida alrededor de una canción que nunca podría usar, para muchos habría sido un obstáculo enorme, pero para él terminó siendo el comienzo de algo mucho mejor.
Así como dicen: todo pasa por algo
Stallone, en lugar de insistir, decidió buscar una alternativa, a él le hablaron de una joven banda de Chicago llamada Survivor, no era un grupo mundialmente famoso,ni siquiera estaba cerca del nivel de reconocimiento que tenía Queen, él había escuchado una de sus canciones, Poor Man’s Son, y sintió que allí había algo especial. Los llamó y les propuso un reto poco común: escribir una canción completamente nueva para la película.
Lo curioso es que, cuando los integrantes de Survivor recibieron la primera copia de la película, venía con Another One Bites the Dust sonando de fondo. Jim Peterik y Frankie Sullivan quedaron sorprendidos, según ellos mismos han contado, lo primero que pensaron fue: «¿Para qué quiere otra canción si esta funciona perfectamente?».
Cuando llamaron a Stallone para decírselo, él les respondió con una frase tan sencilla como decisiva: no había conseguido los derechos, así que tenían una sola misión: crear algo capaz de superar aquella referencia. No debió ser fácil. ¿Cómo se supera una canción de Queen?
La respuesta terminó llegando con un riff de guitarra que hoy cualquier persona reconoce desde la primera nota.
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Así nació Eye of the Tiger
Lo que parecía una segunda opción terminó convirtiéndose en una de las canciones más importantes de la historia del cine, alcanzó el primer lugar de las listas en varios países, ganó un Grammy y fue nominada al Óscar. Pero, sobre todo, consiguió algo mucho más difícil: dejó de ser solamente una canción para convertirse en un símbolo de la perseverancia. Y aquí es donde la historia deja de hablar de música.
Porque, si Queen hubiera aceptado aquella propuesta, probablemente Eye of the Tiger nunca habría existido, esa idea me parece fascinante, imagina un mundo sin esta joya. Muchas veces pensamos que una oportunidad perdida significa el final del camino, nos obsesionamos con ese trabajo que no llegó, con ese proyecto que no salió adelante o con esa puerta que alguien decidió cerrar.
La historia de Rocky III demuestra que, en ocasiones, el verdadero cambio ocurre precisamente cuando el plan original fracasa. El «no» que recibió Stallone terminó convirtiéndose en el «sí» más importante de la carrera de Survivor y, quizá, también en el suyo.
No quiero decir que Another One Bites the Dust no hubiera funcionado, sigue siendo una obra maestra y uno de los grandes clásicos de Queen. Pero, siendo completamente sincero, hoy me cuesta imaginar otra canción acompañando esas imágenes, Eye of the Tiger no solo acompaña la película; parece haber nacido dentro de ella.
Hay canciones que ilustran una escena y otras que terminan formando parte de su ADN, esta canción, sin duda, marcó el ADN de Rocky, tal vez, por eso me gusta tanto esta historia, Porque nos recuerda que el éxito no siempre llega por el camino que habíamos planeado; a veces, aparece cuando alguien nos dice que no, la oportunidad que cambia una vida nace justamente del proyecto que no salió como esperábamos.
Quizá todos hemos tenido un momento así y todavía no nos hemos dado cuenta.
Así que, la próxima vez que escuches Eye of the Tiger, no pienses únicamente en Rocky subiendo las escaleras o entrenando para una pelea, piensa también en esa banda que recibió una llamada inesperada porque otra puerta acababa de cerrarse.
Piensa en la cantidad de historias que nunca existirían si todo hubiera salido exactamente como estaba previsto; al final, la vida tiene una curiosa manera de escribir sus mejores canciones. Y casi siempre empieza con un «no».
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