Foto: La Silla Vacía
Redactado por: Elkin Carbonó
A contados días de la segunda vuelta presidencial de 2026, una de las principales discusiones dentro de la campaña electoral no gira alrededor de las propuestas, sino sobre la ausencia de debates entre los dos candidatos que buscan llegar a la Casa de Nariño: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
La falta de confrontaciones directas entre los aspirantes ha generado cuestionamientos desde distintos sectores políticos. Aunque ambos candidatos han participado en entrevistas, eventos públicos y espacios de diálogo, hasta la última semana antes de las elecciones no se ha concretado un debate presidencial cara a cara entre los dos finalistas.
Los debates, una tradición en las campañas presidenciales
Los debates presidenciales han sido históricamente uno de los principales escenarios para que los ciudadanos comparen propuestas, estilos de liderazgo y respuestas frente a los problemas del país.
Durante las campañas de primera vuelta de 2026 se realizaron varios encuentros organizados por medios de comunicación y universidades. Algunos candidatos participaron en distintos espacios televisados donde expusieron sus programas de gobierno y respondieron preguntas de periodistas y ciudadanos.
Sin embargo, el panorama cambió después de la primera vuelta. Con la definición del balotaje entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, las expectativas se concentraron en la realización de debates exclusivos entre ambos aspirantes, algo que hasta ahora no se ha materializado.
Lea también: ¿Qué es la polarización y cómo está influyendo en las elecciones presidenciales de Colombia en 2026?
La disputa por las condiciones de los debates
La discusión sobre los debates ha estado acompañada por desacuerdos sobre el formato, los organizadores y las condiciones para su realización.
Durante los últimos días, ambos candidatos han intercambiado mensajes públicos y propuestas relacionadas con posibles encuentros televisados. Iván Cepeda propuso la realización de debates organizados por algunos medios nacionales, mientras que Abelardo de la Espriella manifestó su disposición a participar, aunque planteó observaciones sobre las condiciones y los organizadores de esos espacios.
La falta de consenso ha impedido concretar un escenario de confrontación directa en el que ambos candidatos respondan simultáneamente sobre temas de coyuntura nacional.
El resultado ha sido una campaña donde las diferencias se han expresado principalmente mediante entrevistas y publicaciones en redes sociales.
Una campaña marcada por los mensajes en redes sociales
Ante la ausencia de debates presenciales, buena parte de la confrontación política se ha trasladado a las plataformas digitales.
Las redes sociales se han convertido en el principal escenario donde ambos candidatos responden a críticas, presentan propuestas y reaccionan frente a las declaraciones de su contendor.
Esta dinámica ha permitido una comunicación constante con sus seguidores, pero también ha alimentado discusiones sobre la necesidad de contar con espacios moderados donde los aspirantes puedan contrastar directamente sus programas de gobierno.
La situación ha llevado incluso a que medios de comunicación, periodistas y organizaciones ciudadanas insistieran públicamente en la necesidad de realizar al menos un debate antes de la jornada electoral.
¿Existe obligación de participar en debates?
El tema también ha abierto una discusión jurídica sobre la participación de los candidatos en estos espacios.
En Colombia existe una normativa que promueve la realización de debates durante las campañas presidenciales. De hecho, en años recientes se han impulsado disposiciones para fortalecer estos escenarios como mecanismos de información ciudadana y deliberación democrática.
No obstante, la organización de debates en segunda vuelta depende en gran medida de acuerdos entre los candidatos, por lo que la existencia de invitaciones no garantiza automáticamente la participación en los debates.
Durante la campaña de primera vuelta ya se habían presentado controversias relacionadas con la asistencia o ausencia de algunos aspirantes en distintos encuentros televisivos. Incluso hubo acciones judiciales promovidas por candidatos que cuestionaron los criterios utilizados para seleccionar participantes en determinados debates.
Las críticas por la falta de debates
La ausencia de estos encuentros ha sido señalada por distintos sectores políticos y analistas que consideran que los debates permiten a los ciudadanos evaluar con mayor profundidad las capacidades de liderazgo y argumentación de los aspirantes.
La discusión también ha involucrado a dirigentes políticos de otras campañas. Durante la primera vuelta varios candidatos hicieron llamados públicos a debatir y cuestionaron la negativa o las condiciones planteadas por algunos contendores para asistir a determinados escenarios.
Incluso las fórmulas vicepresidenciales han protagonizado intercambios públicos relacionados con la realización de debates durante la segunda vuelta.
Una elección que llegará a las urnas con interrogantes abiertos
Con la jornada electoral cada vez más cerca, los debates presidenciales continúan siendo una de las principales ausencias de la campaña de segunda vuelta.
Mientras Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella mantienen actividades de campaña en distintas regiones del país y continúan difundiendo sus propuestas a través de medios y plataformas digitales, millones de ciudadanos siguen sin ver una confrontación directa entre quienes aspiran a convertirse en el próximo presidente de Colombia.
La decisión final quedará en manos de los votantes el próximo 21 de junio. Sin embargo, la discusión sobre los debates ya se ha convertido en uno de los temas más comentados de la campaña presidencial de 2026 y en un elemento que marcará el balance de esta contienda una vez se conozcan los resultados en las urnas.
Síguenos en Instagram y mantente informado de las noticias que están haciendo historia. ¡Construyamos juntos el debate sobre los hechos más significativos!













