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La vida imposible de los Emberá

Pie de foto: La comunidad ya completa siete meses asentada en el Parque Nacional // Foto tomada por Stefania Rodriguez Martinez

Más de mil indígenas Emberá se asentaron con carpas y cambuches en el Parque Nacional a causa del desplazamiento forzado que sufrieron en sus territorios de origen como Risaralda y Chocó, aunque los han cambiado de lugar todavía el Gobierno Nacional no les resuelve.

Redactado por: Stefanía Rodríguez y Cristian Segura 

El pasado marzo y tras dos intentos fallidos, funcionarios del Ministerio del Interior, la Unidad para las Víctimas, la Secretaría de Gobierno y la Personería de Bogotá lograron hacer una caracterización en la que se identificaron 536 núcleos familiares y 1.585 personas, de las cuales, 747 corresponden a las comunidades Emberá Katío y 838 a otros pueblos indígenas.

Desde que se asentaron en la capital huyendo de la violencia se han vivido varios hechos lamentables: la muerte de un menor, el intento de robo de un bebé, luego dos mujeres perdieron la vida cuando fueron atropelladas y, acto seguido, integrantes de esa comunidad asesinaron al conductor del vehículo.

Luego de los enfrentamientos entre la comunidad indígena Emberá y el Escuadrón Móvil Antidisturbios -Esmad-, registrados en la noche del 6 de abril en cercanías al Parque Nacional, el día 7 de abril, las autoridades indígenas en Bakatá denunciaron mediante un comunicado de prensa, ante órganos internacionales de Derechos Humanos, el presunto abuso de fuerza utilizado para controlar la situación y para desmentir la presencia y apoyo del movimiento la primera línea.

Según líderes indígenas, las manifestaciones (que comenzaron como un plantón pacífico) se llevaron a cabo ante la falta de soluciones y propuestas por parte del Distrito, así como el incumplimiento de la entrega de alimentación para las 1.585 personas asentadas en el parque y la falta de asistencia médica en los niños y adultos de la comunidad.

Dentro de la denuncia, el cabildo responsabiliza a la alcaldesa Claudia López y al comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Eliécer Camacho “por cualquier actuación u omisión que vulnere los derechos de las comunidades asentadas en el Parque Nacional que completaron ya más de siete meses”.
Frente al tema, el coordinador de retornos de la Unidad para las Víctimas, Jonathan Forero, aseguró que pese a que las comunidades se rehúsan a regresar a sus resguardos, como entidad continuarán acompañando los Puestos de Mando Unificados en la ciudad de Bogotá con el fin de garantizarles una atención integral; así mismo recordó que es el Distrito quien debe brindarles atención a estas personas en materia de educación y salud.

Por otro lado Leonidas, autoridad mayor del Parque Nacional de la comunidad Emberá Katío, contradijo esta versión al afirmar que las autoridades no están cumpliendo con su parte y que ellos solo buscan la tranquilidad y la seguridad para sus familias.

Un país que no para de escuchar noticias lamentables: ataques contra uniformados de la Policía, atentados contra mandatarios regionales, conflicto en las fronteras con una Arauca en crisis, desplazamiento forzado en el Pacífico, robos a diario en las calles de todas las ciudades del país… sí, y aunque no todo son noticias malas en nuestra Colombia, también hay gente que se levanta a diario a darlo todo por el bienestar general, el tema que hoy nos reúne es el de los indígenas que están viviendo en Bogotá y los más recientes hechos que terminaron en, como ya lo advertimos, una tragedia. Para tratar de entender qué es lo que sucede, le pedimos a las redacciones de Bogotá y Nacional ayuda para que nos enviaran todos los contenidos que hemos hecho y, de esa forma, poder tener argumentos antes de arrojar juicios y críticas sólo por un titular .

Cabe mencionar, que los enfrentamientos dejaron como saldo a más de 40 personas heridas, entre las que hay mujeres y niños indígenas, diez gestores de convivencia de la Alcaldía Mayor de Bogotá, un funcionario de la Defensoría del Pueblo y ocho policías.

Actualmente las familias asentadas en el parque fueron trasladadas el sábado 7 de mayo a la Unidad de Protección Integral (UPI) ubicada en el parque La Florida, en la localidad de Engativá. El Distrito le aseguró a las comunidades la provisión de alimentos, servicios de salud, educación, atención a la primera infancia y la apertura de espacios para que comercialicen sus productos.

En el entendimiento también se estableció, que el Gobierno de Iván Duque dará apoyo económico a los indígenas para financiar sus proyectos productivos y alternativas de vivienda acordes con sus prácticas socioculturales.

Han pasado más de siete meses desde que indígenas del pueblo Emberá y otras comunidades se instalaron en el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera, ubicado en el centro de Bogotá.

Desde el 29 de septiembre de 2021, más de 1.800 personas pertenecientes a 15 pueblos indígenas han estado viviendo en precarias condiciones con las que han tenido que soportar las fuertes lluvias que azotan a la capital.

La comunidad que quedaba en el Parque Nacional aceptó la oferta del Distrito para trasladarse a una edificación en el centro de Bogotá y voluntariamente recogieron sus pertenencias y en cinco camiones fueron llevados al lugar acordado en horas de la noche del jueves 12 de mayo.

Parecía que la entrega del emblemático parque tardaría semanas, incluso meses, pero en vista de que se venía adelantando este proceso de forma gradual y cerca de 600 ya habían abandonado el lugar, el resto de la comunidad que quedaba allí decidió ser reubicada en la edificación del centro de la capital.

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