Fundación Universitaria Los Libertadores

Entrevista

El artista que visibiliza a las personas transgénero en Chapinero

Por Danna Orjuela
Producto realizado para el Taller de Noticia y Entrevista, orientado por el profesor Jorge Iván Jaramillo Hincapié
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En un café ubicado sobre la carrera séptima de Bogotá, tuve la oportunidad de entrevistar Manu Mojito, un artista visual que ha investigado sobre la situación de las personas trans, visibilizando su problemática y ayudándoles a encontrar más oportunidades de dignificación. Pronto viajará a México.

Danna Orjuela: ¿Qué proyectos tiene en México?

Manu Mojito: Voy a hacer una residencia, estoy realizando historias trans en diferentes espacios, entonces trabajaré y haré una maestría en ese país.

D.O.: ¿Con respecto al estudio de las personas trans qué ha descubierto?
M.M.: Ha sido un trabajo de mucho tiempo, en diferentes temas relacionados con la oferta laboral o el derecho a la salud.
Cada proyecto ha tenido un enfoque diferente, pero es básicamente trabajar sobre la petición de derechos y erradicar la discriminación.

M.M.: Su libro Madorly y la familia Crafool lo llevó a internacionalizarse. ¿De qué trata?

M.M.: Sobre una persona que se llama Madorly que tiene una familia trans; de ser madre de una familia y de lo que significan las madres para las personas trans. Recogí como historia la situación de estas personas en los noventas.

D.O.: ¿Y cómo eran esas historias comparadas con las de la actualidad?

M.M.: En Colombia no fue sino hasta la Constitución Política del 91 que se habló por primera vez sobre derechos sexuales o libertad de expresión. De alguna manera eso hizo que el país se interesara en el tema. Paralelamente, en esa época, con la violencia y el narcotráfico empezó a haber más dinero para pagar shows excéntricos, hablando propiamente de las personas transformistas. En el libro hablo de cómo hubo más unidad entre estas personas, porque quienes decidían ser trans y en el menor de los casos ser homosexuales, era expulsados de su hogar con trece, catorce, quince años de edad y eso los llevó a practicar la prostitución u oficios como la peluquería. Y de alguna manera ese era el trabajo de una madre: ayudar a la persona que sufría en esos momentos.

D.O.: ¿Cuánto tardó escribiéndolo?

M.M.: Fue un trabajo de dos años. Primero una investigación a través de la fotografía, luego un trabajo a partir del análisis sociocultural de la época para finalmente proponer el libro.

D.O.: ¿Considera que la manera en que las personas han aceptado las nuevas generaciones trans y homosexuales en Chapinero ha sido difícil o ya es normal?

M.M.: No, todo ha tenido su proceso y más este sector, que es como el distrito gay de Bogotá por excelencia, primero porquela mayoría de los bares está concentrada aquí. Segundo porque de alguna manera, por lo general, esta población tiene una mayor afinidad por las artes o el diseño, que predomina en la localidad.

D.O.: ¿Esto es más aceptado en Chapinero que en otras partes de Bogotá o Colombia?

M.M.: Sí. Yo creo que a raíz de que vive mucha gente que pertenece a la comunidad LGBTIQ. Pero no siempre ha sido así. Ha ido cambiando. Por ejemplo Theatron no siempre ha estado ahí, antes se llamaba Zona Franca y se ubicaba en la calle 72 arribita de la Caracas. Ese lugar fue la puerta para que empezaran a abrir muchos bares gays alrededor, como parte de un proceso de transformación.

D.O.: ¿Qué le ha sorprendido en sus estudios sobre las personas transb?

M.M.: Muchas cosas, porque en este contexto tienen una vida muy diferente con respecto a la particularidad. Para una persona trans es muy difícil arrendar un espacio para vivir dignamente. Son más nómadas porque además de ello las empresas no los emplean y eso las obliga a tener otras dinámicas para subsistir.

D.O.: ¿A qué dinámicas se ven obligadas?

 M.M.: Además de la prostitución o la peluquería, actualmente se han abierto algunos espacios que les permiten desarrollarse laboralmente como trabajos con el Estado,con el Distrito o como activistas independientes que pueden generar recursos.

D.O.: ¿Se puede decir que ya hay más visibilidad pero el tema no es tan aceptado?

M.M.: Digamos que se ha vuelto más aceptado, lo veo como una cuota. La aceptación de las personas trans por parte de la sociedad no es tan real. En una empresa pueden sacar una campaña de no discriminación hacia las personas LGBTIQ, pero si entras a un café de cualquiera de las grandes cadenas no hay ni una sola persona trans trabajando. Es decir, aún no existen esas cuotas laborales, que son las que realmente se necesitan.

D.O.: ¿Se necesitaría ayuda de la publicidad para generar este tipo de posibilidades para las personas trans?

M.M.: La publicidad lo está haciendo en todo. Lo que se requiere es que las organizaciones, los espacios, oferten puestos laborales para estas personas; que dentro de sus nóminas realmente haya personas trans trabajando para que no quede solo en la campaña, sino que se vea reflejado en oportunidades para quienes no las han tenido.

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