Estética 0, creatividad 100: la increíble historia de Praise You de Fatboy Slim

Por Christian Santiago Católico Riaño

Hay algo que siempre me ha llamado la atención de la creatividad: muchas veces creemos que necesitamos tenerlo todo para hacer algo extraordinario lo cual lo refuta completamente Praise You de Fatboy Slim. Muchas veces nos concentramos en una buena cámara, un equipo de producción, una locación espectacular, bailarines profesionales, luces, efectos especiales y, por supuesto, un presupuesto que permita llevar nuestras ideas a la pantalla.

Pero, de vez en cuando, aparece alguien que nos recuerda que no necesariamente necesitamos todo eso; a veces, basta con tener una buena idea y, sobre todo, el atrevimiento de hacerla realidad.

Hoy quiero contarte la historia de un videoclip que seguramente has visto alguna vez. Se trata de Praise You de Fatboy Slim. Una canción con un ritmo absolutamente contagioso que esconde una de las historias más curiosas de la realización audiovisual de finales de los años noventa.

Todo comienza con Norman Cook, conocido mundialmente como Fatboy Slim, y un director llamado Spike Jonze; por aquella época estaban trabajando alrededor de otro sencillo, The Rockafeller Skank, cuando Jonze tuvo una idea bastante particular y decidió enviarle a Norman una cinta de video.

En ella aparecía un hombre bailando de una manera bastante extraña en una calle de Los Ángeles, mientras sonaba la canción, lo curioso es que Jonze no le contó que aquel personaje era él mismo, le presentó la grabación como si hubiera descubierto a un desconocido que bailaba de una manera fascinante al ritmo de su música.

Norman quedó encantado. Su reacción fue prácticamente: ¡ese es el video que necesitamos! Sin embargo, la propuesta no terminó convirtiéndose en el videoclip oficial de The Rockafeller Skank. Pero la idea había dejado algo sembrado. Cook le propuso a Spike trabajar juntos en el siguiente sencillo, que resultó ser Praise You de Fatboy Slim. Y aquí comienza lo verdaderamente divertido.

Una coreografía absurda que terminó haciendo historia

Spike Jonze decidió llevar aquella idea mucho más lejos, en lugar de proponer una producción tradicional, creó una agrupación ficticia llamada Torrance Community Dance Group, él mismo asumió el papel de coreógrafo y líder, bajo el personaje de Richard Koufey, y reunió a un grupo de personas para realizar una presentación frente a un cine en Westwood, Los Ángeles.

Ahora imagina la escena: un grupo de personas aparece frente a un cine, instala un equipo de sonido portátil y comienza a bailar Praise You. Pero no estamos hablando de bailarines profesionales ejecutando una coreografía perfectamente sincronizada. Todo lo contrario.

Los movimientos son exagerados, descoordinados, extraños y, por momentos, francamente torpes, parecen personas que se reunieron porque simplemente querían bailar, sin importar demasiado lo que pensaran los demás; y esa es, precisamente, una de las claves del encanto del videoclip.

La gente que espera para entrar al cine comienza a mirar; algunos se sorprenden, otros se ríen y otros simplemente no entienden qué está sucediendo. En medio de la presentación, incluso aparece un empleado del lugar que decide apagar el equipo de sonido para detener el espectáculo.

Pero el grupo no se rinde, la interrupción termina convirtiéndose en parte de la propia historia del video y la presentación continúa. Lo que podría haber sido un inconveniente durante una grabación se transforma en uno de los momentos más divertidos de la pieza.

Lo fascinante es que todo está registrado con una estética que hoy podríamos asociar con un video casero: una cámara en mano, una imagen poco pulida, encuadres que no buscan la perfección y una sensación de espontaneidad que hace que uno se pregunte si realmente está viendo un videoclip o si alguien decidió documentar una situación bastante extraña ocurrida en la calle.

Y aquí es donde me detengo como realizador audiovisual, porque si analizamos el video desde los parámetros de una producción convencional, seguramente encontraríamos muchas cosas que cambiaríamos. Pero ese es precisamente el punto: Spike Jonze no estaba intentando hacer un videoclip convencional.

La cámara no tenía que impresionar por su calidad, los bailarines no tenían que demostrar su técnica y el escenario no necesitaba ser espectacular, la idea era suficiente para sostener toda la producción, la aparente imperfección no era un defecto que hubiera que corregir: era parte del lenguaje audiovisual que hacía funcionar la propuesta.

Hay un detalle adicional que me parece maravilloso: el propio Fatboy Slim aparece brevemente entre las personas que observan la presentación; es decir, mientras el grupo hace su espectáculo, Norman Cook también está allí, como un espectador más, disfrutando de aquella locura.

Pero la historia no termina con la publicación del videoclip. Lo que parecía una pequeña producción callejera terminó encontrando un lugar destacado en la industria musical. Su apariencia deliberadamente amateur contrastaba con las grandes producciones que dominaban la pantalla, pero el público encontró en aquella propuesta algo diferente.

En 1999 llegó uno de los momentos más curiosos de esta historia: los MTV Video Music Awards. Praise You obtuvo tres reconocimientos: Mejor video revelación (Breakthrough Video), Mejor dirección y Mejor coreografía.

Y aquí hay otra particularidad de Praise You de Fatboy Slim que me encanta: la ficción creada para el videoclip llegó hasta la ceremonia. Spike Jonze apareció interpretando a Richard Koufey, su personaje, y mantuvo vivo el juego alrededor del Torrance Community Dance Group. La agrupación ficticia incluso llevó su particular manera de bailar al escenario de los premios.

Pensemos por un momento en lo que acababa de suceder. Una producción que parecía una grabación improvisada, realizada con una cámara sencilla y un grupo de bailarines deliberadamente poco convencionales, estaba recibiendo reconocimientos en una de las ceremonias más importantes de la industria del videoclip.

Y todavía hay algo más. En 2001, durante las celebraciones por los veinte años de MTV, Praise You de Fatboy Slim fue elegido por los espectadores del Reino Unido e Irlanda como el mejor videoclip de todos los tiempos, en aquella encuesta superó a producciones tan emblemáticas como Thriller, de Michael Jackson, que ocupó el segundo lugar.

Sí, el mismo video que parecía no tener las condiciones técnicas para competir con las grandes producciones terminó encabezando una selección de los videoclips más recordados por el público de aquella región.

Lea también: Pumped Up Kicks, de Foster the People: la historia de terror detrás de una canción que te hace bailar

La creatividad no necesita pedir permiso, así lo determinó Praise You de Fatboy Slim

Cuando pienso en esta historia, inevitablemente la relaciono con muchas de las cosas que vivimos quienes trabajamos en fotografía, video, publicidad y comunicación. Cuántas veces hemos aplazado una idea porque no tenemos la cámara que queremos, porque nos falta una luz, porque no conseguimos la locación perfecta o porque el presupuesto no alcanza para contratar todo el equipo que imaginamos.

Y no estoy diciendo que los recursos técnicos no sean importantes, por supuesto que lo son; una buena planeación, el conocimiento de las herramientas y las condiciones de producción pueden marcar una diferencia enorme. Pero, a veces, terminamos dedicando tanto tiempo a pensar en lo que nos hace falta que olvidamos preguntarnos qué podemos hacer con lo que ya tenemos.

Praise You es una demostración de que la creatividad también está en la manera de mirar las cosas. Spike Jonze encontró un espectáculo donde otros probablemente habrían visto a un grupo de personas haciendo el ridículo frente a un cine, entendió que esa torpeza podía convertirse en una propuesta estética, que la reacción de los espectadores era parte del espectáculo y que una situación cotidiana podía transformarse en una pieza audiovisual memorable.

Y eso me parece especialmente interesante para quienes enseñamos o aprendemos procesos creativos. No siempre se trata de tener la mejor técnica, el equipo más costoso o la producción más grande, también se trata de observar, encontrar posibilidades donde otros no las ven y tener la valentía de probar algo que quizá no se parezca a lo que todos están haciendo.

Hoy, más de dos décadas después, seguimos viendo ese videoclip y sonriendo con sus movimientos extraños; tal vez, porque tiene algo que muchas producciones técnicamente impecables no consiguen: nos sorprende, nos divierte y nos hace querer volver a verlo.

Así que esta vez quiero dejarte una invitación: mira con otros ojos Praise You, de Fatboy Slim, no te concentres solamente en la canción ni en los bailarines, observa la cámara, los encuadres, las reacciones de la gente, el espacio público y la manera en que una idea aparentemente absurda terminó convirtiéndose en una pieza histórica del videoclip.

Porque a veces la creatividad no consiste en tenerlo todo, consiste en mirar lo que tienes de una manera que nadie más ha imaginado, y si después de ver el video todavía tienes dudas, recuerda esto: una cámara sencilla, un grupo de bailarines que no parecen bailarines y una idea bastante loca fueron suficientes para competir con algunas de las producciones más ambiciosas de su época.

Estética 0, creatividad 100. ¡Que viva la creatividad!

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