Por Christian Santiago Católico Riaño
Hoy solo quisiera contar una historia, pero no cualquier historia, la historia de una mujer que una noche de 1969 se encontraba en la tranquilidad de su casa preparándose para dormir: su nombre es Merry Clayton quien hizo dueto con Mick Jagger en la canción de los Rolling Stones Gimme Shelter.
Eran aproximadamente las dos de la mañana; después de un día, seguramente, lleno de tareas y responsabilidades, Clayton embarazada y con los rulos puestos, probablemente estaba pensando más en descansar que en cantar. Vestida con su ropa de dormir y una bata, recibió una llamada de un productor musical que conocía muy bien las posibilidades de su voz, sabía que venía del gospel, que tenía una fuerza particular y que podía llenar un espacio que quizá otros cantantes no podían.
Al otro lado del teléfono le hicieron una pregunta bastante sencilla: había una banda inglesa en la ciudad que necesitaba una corista para una canción. ¿Le interesaba el trabajo? Merry aceptó, se arregló como pudo, se puso su bata y espero que la recogieran en su casa para encontrarse con una de las bandas más importantes de ese momento: The Rolling Stones.
Cuando llegó al estudio se encontró con Mick Jagger y el resto de la banda, ellos estaban trabajando en una canción que necesitaba algo más, habían intentado grabarla y, en medio del proceso, surgió una idea: tal vez una voz femenina podía darle a la canción esa fuerza que todavía estaban buscando. La canción era Gimme Shelter.
Imagino la escena y me resulta curiosa, Mick Jagger frente a una mujer que acababa de llegar prácticamente de la cama, embarazada y en bata, para grabar con los Rolling Stones, pero más allá de la apariencia de aquella llegada a esas horas de la madrugada, había algo mucho más importante dentro de ese estudio: una voz que estaba a punto de quedar para siempre en una de las canciones más reconocibles de la banda.
Cuando Merry conoció la letra, seguramente también tuvo que enfrentarse a algo poco habitual, Gimme Shelter no hablaba precisamente de amor o de una noche tranquila, la canción estaba atravesada por imágenes de violencia, guerra, violación y asesinato. En uno de sus momentos más fuertes aparece esa idea de que todo está a un disparo de distancia; Incluso hoy, una frase así puede resultar incómoda. En 1969, en medio de un mundo marcado por la guerra y las tensiones sociales, la canción tenía todavía más peso.
Los Rolling Stones contaban con una nueva voz
Mick Jagger escuchó la voz de Merry y entendió rápidamente que allí había algo especial, le pidió que repitiera la toma, ella volvió a cantar y, en algún momento, parece que decidió dejar de pensar tanto en la técnica y simplemente entregarse a la canción, como si hubiera pensado: si vamos a hacer esto, voy a hacerlo con toda la fuerza que tengo.
En aquella última toma, Merry Clayton llevó su voz hasta un lugar que parece casi imposible de contener, los agudos salen con una intensidad enorme, incluso con pequeñas imperfecciones que podrían escapar de lo que normalmente llamaríamos una interpretación técnicamente perfecta. Pero precisamente ahí está lo maravilloso, porque esa voz no suena perfecta, suena humana.
En medio de la grabación ocurre uno de esos pequeños momentos que, cuando conoces la historia, adquieren otra dimensión. En medio de la grabación del solo de Merry, Mick Jagger deja escapar un “woooh” de sorpresa al escuchar su interpretación, ese sonido quedó en la grabación y hoy forma parte de la historia de la canción. Me gusta imaginar que, por un instante, hasta quien estaba acostumbrado a escuchar grandes voces quedó sorprendido por lo que acababa de ocurrir frente al micrófono.
Con los años he tenido la oportunidad de escuchar distintas versiones de Gimme Shelter. He visto a artistas como Lady Gaga y Fergie interpretar esa parte vocal femenina, y cada una tiene su propia manera de enfrentarse a una canción tan difícil, pero cuando vuelvo a la grabación original y escucho a Merry Clayton, hay algo que no encuentro de la misma manera en otras versiones.
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Merry Clayton con los Rolling Stones
La mujer embarazada que llegó en bata a un estudio porque alguien creyó que su voz podía servir para una canción, terminó dejando una de las interpretaciones vocales más recordadas de la historia del rock, hay algo hermoso en que haya sucedido casi de manera accidental, sin una gran preparación escénica, sin vestuario, sin público y probablemente sin que ella pudiera imaginar, a las dos de la mañana, lo que aquella grabación terminaría significando.
Por eso, si hace tiempo no escuchas Gimme Shelter, ponte unos audífonos y vuelve a hacerlo, pero esta vez espera la entrada de Merry Clayton, escucha cómo aparece su voz, cómo crece, cómo parece romper la canción desde adentro y cómo, incluso con esas pequeñas imperfecciones, termina convirtiéndose en uno de sus momentos más inolvidables.
Tal vez después de escucharla entendamos que algunas veces lo que hace memorable una interpretación no es que todo salga perfectamente, es que alguien se atreva a poner todo lo que tiene en una canción, Merry Clayton, aquella madrugada de 1969, lo dejó todo frente a un micrófono.
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