Redactado por Gabriela Espinosa
Movilizarse por Bogotá puede convertirse en un desafío para las personas con discapacidad física o visual. Andenes en mal estado, rampas insuficientes, obstáculos en los recorridos peatonales y dificultades para acceder al transporte público son algunas de las barreras que afectan su autonomía. Aunque la ciudad cuenta con infraestructura diseñada para facilitar los desplazamientos, todavía existen sectores donde las condiciones del espacio público dificultan la movilidad segura e independiente.
La accesibilidad en Bogotá es un asunto que involucra no solamente la construcción de rampas o la instalación de señalización, sino también la continuidad de los recorridos, el mantenimiento de los andenes y la adecuación de los espacios para responder a las necesidades de diferentes ciudadanos.
Un estudio presentado por la Secretaría Distrital de Movilidad en febrero de 2026, enfocado en el Centro Histórico, identificó dificultades relacionadas con la infraestructura peatonal. El análisis encontró que el 69 % de los andenes evaluados estaba en buen estado, mientras que otros presentaban condiciones regulares o deficientes.
Andenes y rampas: obstáculos para desplazarse

Foto: Pulzo
Los andenes son fundamentales para garantizar que las personas puedan movilizarse sin depender constantemente de terceros. Sin embargo, las superficies irregulares, los huecos, los desniveles y la ocupación del espacio público pueden dificultar el desplazamiento de quienes utilizan sillas de ruedas, caminadores o bastones.
En el Centro Histórico, el estudio también identificó diferencias importantes en el ancho de los andenes. Aunque el promedio registrado fue de 3,3 metros, algunos tramos tenían apenas 0,5 metros, una condición que puede limitar el paso de personas con movilidad reducida.
Las rampas también cumplen una función esencial, pues permiten conectar los andenes con los cruces peatonales y evitar barreras producidas por los cambios de nivel. Cuando no existen, están deterioradas o tienen pendientes inadecuadas, las personas que utilizan sillas de ruedas pueden encontrar dificultades para continuar sus recorridos.
A estas condiciones se suman los postes, vehículos estacionados, vendedores y otros elementos que pueden interrumpir las zonas destinadas al tránsito peatonal.
¿Cómo se movilizan las personas con discapacidad visual?

Foto: Alcaldía de Bogotá
Para quienes tienen discapacidad visual, caminar por la ciudad requiere elementos que permitan identificar recorridos, obstáculos y cambios en el terreno. Entre las herramientas utilizadas se encuentran las baldosas podotáctiles, superficies con relieves que facilitan la orientación mediante el tacto.
Existen dos tipos principales: las baldosas direccionales, que indican el camino que se debe seguir, y las de alerta, que advierten sobre cruces, obstáculos, cambios de nivel o situaciones que requieren precaución.
Sin embargo, para que estos elementos cumplan su función deben instalarse correctamente y mantener continuidad durante el recorrido. Si están interrumpidos por mobiliario urbano, vendedores, vehículos u otros obstáculos, pueden perder su utilidad y generar dificultades para quienes dependen de estas señales.
La señalización sonora en los semáforos y los cruces peatonales seguros también son importantes para facilitar los desplazamientos de esta población.
Transporte público: avances y barreras pendientes

Foto: Alcaldía de Bogotá
El acceso al transporte público es otro componente fundamental de la movilidad inclusiva. Según información del Observatorio de Movilidad de Bogotá, con corte al 30 de septiembre de 2025, el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) contaba con 10.647 vehículos y cabinas reportados en el indicador de accesibilidad. De ese total, 7.586 eran accesibles y 3.061 no contaban con estas condiciones.
La infraestructura incluye buses con plataformas de acceso, rampas o elevadores, además de vehículos que permiten el ingreso mediante plataformas a nivel de los paraderos.
No obstante, la accesibilidad no depende únicamente de los vehículos. También requiere estaciones adecuadas, ascensores en funcionamiento, espacios para ingresar y salir, señalización comprensible y personal capacitado para atender a los usuarios.
Por esta razón, una persona puede encontrar un vehículo accesible, pero enfrentar dificultades para llegar hasta el paradero o ingresar a una estación que no cuenta con las condiciones necesarias.
¿Qué se está haciendo para mejorar la accesibilidad?
Bogotá cuenta con lineamientos técnicos para la construcción y recuperación de andenes y espacios públicos. El Manual de Espacio Público establece criterios para garantizar recorridos seguros, accesibles y conectados, teniendo en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad.
Además, el sector Movilidad promueve el Plan de Movilidad Accesible, que contempla acciones relacionadas con infraestructura, transporte público y sensibilización ciudadana.
Estos procesos buscan mejorar las condiciones de desplazamiento mediante rampas, superficies adecuadas, señalización táctil y otros elementos que permitan reducir las barreras físicas.
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Una ciudad que debe garantizar la movilidad de todos
La accesibilidad en Bogotá continúa siendo un desafío que requiere trabajo coordinado entre las entidades distritales, los operadores de transporte y la ciudadanía. Mantener los andenes libres de obstáculos, reparar las superficies deterioradas y garantizar cruces seguros son acciones necesarias para mejorar la movilidad.
Más allá de las obras de infraestructura, el reto consiste en construir espacios donde todas las personas puedan desplazarse con autonomía, seguridad y dignidad, sin que una discapacidad represente una barrera para estudiar, trabajar, utilizar el transporte público o disfrutar de la ciudad.
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