Redactado por Gabriela Espinosa
En Bogotá, los alimentos que no se venden en supermercados, tiendas y restaurantes representan un desafío. Frutas, verduras, productos empacados y preparaciones que quedan al final de la jornada pueden convertirse en residuos, aunque algunos todavía estén en condiciones adecuadas para el consumo. Las donaciones y el aprovechamiento de residuos orgánicos buscan reducir la cantidad de comida que termina en la basura.
Según la Secretaría Distrital de Salud, en la capital se pierden o desperdician alrededor de 1,2 millones de toneladas de alimentos cada año. La entidad presentó esta cifra en septiembre de 2026. En Colombia, la estimación alcanza cerca de 9,76 millones de toneladas anuales.
¿Por qué quedan alimentos sin vender?
Los excedentes pueden producirse por compras superiores a la demanda, cambios en las preferencias de los clientes, problemas de almacenamiento, productos con apariencia poco atractiva o fechas de vencimiento cercanas. En restaurantes también influyen la preparación de porciones mayores a las necesarias y los alimentos que quedan en los platos.
Cuando conservan sus condiciones de calidad e inocuidad, algunos productos pueden ofrecerse con descuentos, utilizarse en otras preparaciones o entregarse mediante programas de donación. En cambio, los alimentos vencidos, contaminados o que han perdido la cadena de frío no deben distribuirse para consumo humano.
La gestión requiere controles de selección, manipulación, refrigeración y transporte para evitar riesgos sanitarios.
Bancos de alimentos: recuperar para redistribuir

Foto: Cencosud
Una alternativa para aprovechar productos que todavía pueden consumirse es la donación a bancos de alimentos. En Bogotá, el Banco de Alimentos recibe aportes de empresas, productores y otros donantes; organiza los productos y los distribuye a organizaciones sociales que atienden a población vulnerable.
Para hacerlo, los productos deben cumplir condiciones de calidad, conservación e inocuidad. Así, los productos pueden llegar a comedores, fundaciones y otras entidades beneficiarias.
El informe de gestión de 2025 del Banco de Alimentos de Bogotá reportó que recibió 12.417.818 kilogramos de productos en donación y entregó 22.710.863 kilogramos a organizaciones sociales y comunidades. Las entregas incluyen diferentes productos y fuentes de abastecimiento, no solamente alimentos recuperados de supermercados. El balance refleja la escala de la operación y la importancia de las alianzas con empresas y donantes.
Restaurantes buscan aprovechar los residuos orgánicos

Foto: Freie
Cuando los alimentos ya no son aptos para el consumo humano, todavía pueden existir alternativas. Los residuos orgánicos pueden separarse y utilizarse en procesos como el compostaje, que transforma restos vegetales y otros materiales biodegradables en abono.
En Bogotá, el proyecto Regenera promueve la economía circular en el sector gastronómico para mejorar la gestión de residuos orgánicos, envases y empaques. Según la Secretaría Distrital de Ambiente, entre febrero y diciembre de 2024 la iniciativa gestionó 2.969 toneladas de residuos orgánicos generados en 95 restaurantes. De ese proceso se estimó una producción de 237 toneladas de compost.
Esta estrategia no consiste en donar comida para consumo: busca aprovechar residuos que ya no se destinan a la alimentación y reducir la cantidad que llega al relleno sanitario.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos?

Foto: Friars
La reducción del desperdicio también empieza en los hogares. Planificar el mercado, revisar la despensa antes de comprar, preparar porciones adecuadas y almacenar correctamente los alimentos ayuda a evitar compras innecesarias y pérdidas.
Organizar la nevera, congelar preparaciones cuando sea apropiado y aprovechar frutas maduras en recetas también ayuda. Antes de desechar un alimento, se deben revisar las indicaciones del empaque y las condiciones de conservación. Ante señales de deterioro o dudas sobre su seguridad, no debe consumirse ni donarse.
Los comercios y restaurantes pueden mejorar la planeación de inventarios, ajustar las cantidades que preparan, ofrecer promociones para productos próximos a vencer cuando sea seguro y establecer alianzas para donar excedentes aptos.
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Un reto compartido para Bogotá
Reducir el desperdicio exige acciones coordinadas entre empresas, restaurantes, autoridades, organizaciones sociales y consumidores. La recuperación de excedentes seguros, las donaciones responsables y el aprovechamiento de residuos orgánicos permiten utilizar mejor los recursos y disminuir los impactos ambientales.
La cifra evidencia oportunidades para mejorar cómo la ciudad compra, vende, prepara y distribuye comida. Evitar que los productos aptos terminen en la basura no depende de una sola entidad: requiere decisiones cotidianas y procesos responsables a lo largo de la cadena alimentaria. La prevención también ayuda a reducir costos, proteger el ambiente y aprovechar mejor el trabajo de quienes producen los alimentos.
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