La Operación Beta dejó resultados militares contra estructuras del ELN en el Catatumbo, con campamentos destruidos y material de guerra incautado. La ofensiva, realizada entre el 10 y 11 de agosto, también generó denuncias por posibles afectaciones a la población civil.
Redactado por Alexandra Barrios
Operación Beta: así fue el bombardeo contra el ELN
Las Fuerzas Militares realizaron durante la noche del lunes 10 de agosto y la madrugada del martes 11 de agosto la Operación Beta, una ofensiva contra estructuras del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en zonas rurales entre Tibú y San Calixto, Norte de Santander.

Foto: Wikipedia
La acción se convirtió en el primer bombardeo ejecutado durante el Gobierno de Abelardo de la Espriella contra una estructura del ELN. De acuerdo con el Ministerio de Defensa, la operación contó con la participación de unidades del Comando de Operaciones Especiales y apoyo de aeronaves Kfir de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Antes del componente aéreo se presentaron combates terrestres con integrantes de la estructura armada. Posteriormente, las tropas ingresaron al área para asegurar el terreno y verificar los resultados de la ofensiva. El balance oficial inicial reportó dos integrantes del ELN muertos, además de la destrucción de cinco campamentos y dos búnkeres. Las autoridades también informaron sobre la incautación de explosivos, granadas, armas y equipos de comunicación.
Explosivos y granadas adaptadas para drones, entre lo incautado

Uno de los principales resultados reportados por las autoridades fue la incautación de cerca de 1,5 toneladas de explosivos y aproximadamente 440 granadas adaptadas para ser lanzadas desde drones. También fueron encontrados armamento, municiones, equipos de comunicación y otros elementos utilizados por la estructura armada. El operativo tenía entre sus objetivos afectar las capacidades del ELN relacionadas con el empleo de drones explosivos.
Foto: Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia
Entre los integrantes reportados como muertos se encuentra Harley Rangel Pallares, alias “Yair”, señalado por las autoridades como tercer cabecilla de una estructura del Frente de Guerra Nororiental y como instructor en el manejo de drones y francotiradores. Según información oficial citada por medios nacionales, “Yair” estaba relacionado con diferentes acciones armadas atribuidas al ELN en el departamento de Norte de Santander.
La operación ocurre en un contexto en el que el uso de drones se ha convertido en una de las modalidades empleadas por los grupos armados que operan en el Catatumbo. La incautación de granadas adaptadas para estos dispositivos hace parte de los elementos que las autoridades consideran relevantes dentro del balance de la ofensiva.
Defensoría reporta campesinos heridos y desplazamiento
Mientras el Gobierno destacó los resultados militares, la Defensoría del Pueblo informó sobre posibles afectaciones a la población civil. La entidad señaló que, de manera preliminar, tres campesinos resultaron heridos, entre ellos una mujer de 44 años. Los hechos fueron reportados en la vereda El Sinaí, jurisdicción de San Calixto.
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La Defensoría también informó sobre posibles desplazamientos forzados hacia la cabecera municipal de El Tarra y anunció el acompañamiento a las comunidades para verificar las condiciones en las que ocurrieron las afectaciones. La Alcaldía de El Tarra, además, reportó daños en viviendas rurales y desplazamiento de familias que buscaron refugio en el casco urbano.
Ante esta situación, organizaciones campesinas solicitaron esclarecer lo ocurrido y garantizar la protección de la población que permanece en las zonas rurales donde se desarrollan las operaciones militares.
Diferencias entre los reportes sobre la zona afectada
Uno de los puntos que permanece bajo verificación es la relación entre las afectaciones denunciadas por los campesinos y el lugar exacto donde se desarrolló la operación. La Defensoría ubicó los hechos denunciados en la vereda El Sinaí, en San Calixto. El Ministerio de Defensa, por su parte, informó que la Operación Beta se desarrolló en diferentes sectores rurales de Tibú y San Calixto.
La entidad de control inició labores de verificación en territorio para establecer las circunstancias en las que resultaron heridos los campesinos y se produjeron los daños reportados.
El Ministerio de Defensa sostuvo que la operación fue planeada y ejecutada bajo las normas aplicables del Derecho Internacional Humanitario, incluyendo los principios de distinción, proporcionalidad y precaución, con énfasis en la protección de la población civil. La Mesa Humanitaria del Catatumbo y organizaciones sociales han pedido una verificación independiente que permita determinar lo ocurrido durante la acción militar.
El Catatumbo continúa bajo una crisis humanitaria
La Operación Beta se desarrolla en una región que atraviesa una crisis de seguridad desde enero de 2025, cuando se intensificaron los enfrentamientos entre el ELN y estructuras del Frente 33 de las disidencias de las FARC por el control territorial.
La confrontación ha provocado desplazamientos, confinamientos y muertes en diferentes municipios del Catatumbo. Según cifras citadas por la Defensoría del Pueblo, desde el inicio de la crisis más de 120.000 personas han sido desplazadas, cerca de 50.000 familias han permanecido confinadas y alrededor de 120 personas han muerto.
La situación también ha generado un aumento en el uso de drones como herramienta de confrontación. Esta tecnología ha sido empleada para transportar explosivos y atacar posiciones de la Fuerza Pública, aumentando los riesgos para las comunidades que permanecen en las zonas rurales.
La ofensiva militar representa, además, una de las primeras acciones de gran escala de la nueva administración contra el ELN. El Gobierno de Abelardo de la Espriella ha planteado una estrategia de seguridad basada en una mayor presión contra las estructuras armadas y ha establecido como uno de sus objetivos iniciales la captura o neutralización de cabecillas considerados de alto valor.
Mientras las autoridades avanzan en la consolidación del balance de la Operación Beta, los organismos de control mantienen la verificación de las denuncias sobre afectaciones civiles. El resultado final de esa revisión permitirá establecer con mayor precisión el número de personas afectadas y las circunstancias en las que se produjeron los daños reportados en el Catatumbo.
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