Redactado por Sara Barón Corzo
El presidente de los colombianos, Abelardo de la Espriella, sorprendió al país al rechazar inicialmente la ayuda de algunos países para hacerle frente a la emergencia tras el sismo del pasado 10 de agosto. ¿Rechazó o no la ayuda?, la respuesta es matizada, el mandatario aceptó recursos económicos, víveres y asistencia material, pero frenó la entrada de brigadas humanas de rescate extranjero bajo recomendaciones técnicas de la entidad de gestión del riesgo.
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La verdad detrás de la negativa a los rescatistas extranjeros

La controversia sobre si el presidente Abelardo de la Espriella cerró o no las puertas a la comunidad internacional se originó principalmente por la distinción entre ayuda material y personal de búsqueda y rescate.
Foto: Reddit.
Documentos oficiales revelaron que la negativa a desplegar equipos internacionales de búsqueda y rescate (USAR) respondió a un concepto técnico emitido por Javier Pava, director encargado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). En una comunicación formal remitida a la Cancillería, la entidad argumentó que las capacidades operativas de los organismos de socorro locales (Defensa Civil, Bomberos y Cruz Roja) aún contaban con suficiente cobertura y que, en esa fase inicial, no era indispensable la presencia de brigadistas externos.
Por tal razón, la Casa de Nariño canalizó las solicitudes diplomáticas exclusivamente hacia víveres, hospitales de campaña y financiamiento, declinando los envíos de contingentes humanos ofrecidos por diversas naciones.
Lo que sí aceptó y recibió el Gobierno colombiano

Contrario a la idea de un bloqueo total a la cooperación externa, Colombia ha coordinado activamente la recepción de asistencia logística, técnica y monetaria:
Foto: El País.
- Estados Unidos: Otorgó un paquete de 15,5 millones de dólares orientado a la compra y acondicionamiento de albergues temporales, provisión de alimentos y evaluación técnica de estructuras, sumado al acompañamiento del Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART).
- El Salvador: Puso a disposición 100 toneladas de asistencia humanitaria en dos vuelos de carga con alimentos y kits de auxilio, tras acordar con Bogotá que únicamente se requerían suministros y no brigadistas.
- Qatar: Canalizó el envío e instalación de hospitales móviles y unidades médicas modulares.
- Organización de las Naciones Unidas (ONU): Mantiene articulación en terreno a través de sus agencias para el censo y distribución de ayudas a damnificados.
- México, Suecia, Ecuador y Japón: Mantuvieron sus ofertas humanitarias y de equipamiento a disposición de los requerimientos que formalice la Cancillería.
El cruce de mensajes en X entre Nayib Bukele y Abelardo de la Espriella
El intercambio público en la red social X entre el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, fue el detonante que clarificó ante la opinión pública la decisión de Colombia de aceptar únicamente insumos materiales y prescindir de rescatistas extranjeros.
1. La aclaración inicial de Nayib Bukele
Bukele confirmó a través de su cuenta de X que, tras comunicarse con las autoridades de Bogotá, el Gobierno colombiano especificó que no requería personal de rescate adicional, sino insumos y provisiones:
«El Gobierno de Colombia ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos para atender a las familias afectadas por el terremoto. Nos han informado que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación, por lo que, en este momento, no requieren apoyo de personal».
«Por eso, El Salvador enviará dos aviones de carga con 100 toneladas de ayuda humanitaria. Si nuestros hermanos colombianos necesitan cualquier otro tipo de apoyo, estaremos listos para brindarlo».
2. La respuesta y agradecimiento de Abelardo de la Espriella
Ante el anuncio del envío de los dos aviones de carga y la muestra de solidaridad, el mandatario colombiano respondió a Bukele agradeciendo el respaldo del pueblo salvadoreño:
«Que Dios bendiga a El Salvador y fortalezca siempre los lazos que unen a nuestras naciones. Un abrazo fraterno, presidente».
Relevancia de esta interacción
Este intercambio fue clave porque confirmó formalmente que el gobierno colombiano no estaba rechazando la solidaridad internacional en su totalidad, sino delimitando el tipo de asistencia solicitada: se priorizó la recepción de toneladas de ayuda alimentaria y kits humanitarios, sustentando que las labores de rescate en terreno estaban siendo cubiertas por los organismos de emergencia nacionales.
El debate político y los tropiezos del empalme
La gestión de la emergencia se convirtió en el primer gran desafío político del recién posesionado mandatario. Desde sectores opositores se cuestionó la lentitud para autorizar el ingreso de rescatistas especializados como los de México o Chile en las primeras 72 horas críticas tras el sismo.
A su vez, los roces y quejas diplomáticas —como los llamados de coordinación emitidos por la embajada de China— evidenciaron vacíos operativos derivados del cambio de gobierno y de los retrasos en los nombramientos de las cabezas definitivas del sistema de atención de desastres. Mientras la oposición atribuyó la decisión a razones ideológicas o falta de previsión, desde el Ejecutivo se defendió que la respuesta se ajustó a los protocolos técnicos y a la priorización de insumos prioritarios para las familias afectadas.
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