Una explosión ocurrida el pasado lunes 4 de mayo de 2026 en la mina La Trinidad, ubicada en el municipio de Sutatausa (Cundinamarca), dejó un saldo de nueve mineros muertos y seis mineros heridos, confirmaron las autoridades. Los mineros se encontraban a una profundidad aproximada de 600 metros cuando una acumulación de gases, principalmente metano, provocó una reacción en cadena que afectó a varios socavones interconectados. Antes de la tragedia, la Agencia Nacional de Minería (ANM) había realizado una inspección en la mina, en la que advirtió sobre graves riesgos de seguridad, como acumulación de gases, presencia de polvo de carbón y deficiencias en la ventilación, recomendaciones que, al parecer, no fueron implementadas a tiempo.
Redactado por Alexandra Barrios
La magnitud de la tragedia y las labores de rescate de los mineros
El accidente ocurrió en la tarde del lunes en la mina La Trinidad, operada por la empresa Carbonera Los Pinos S.A.S., y dejó inicialmente a 15 mineros atrapados en el socavón. Según el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, tres de los mineros lograron salir por sus propios medios, mientras que el resto fue rescatado en las horas siguientes por equipos especializados. El capitán de Bomberos de Cundinamarca, Álvaro Farfán, precisó que al momento se reportaban nueve mineros fallecidos, cuyos cuerpos estaban en proceso de recuperación por parte del grupo especializado de rescate minero.
En la zona se desplegaron tres ambulancias, junto con los cuerpos de Salvamento Minero, bomberos de Ubaté, personal de socorro local y la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca (Uaegrd), que coordinaron las labores de búsqueda y extracción de los mineros. La operación fue dirigida por el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Sutatausa.
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Cinco de los mineros rescatados se encuentran estables y bajo observación en el Hospital Regional de Ubaté, mientras que un sexto minero fue trasladado a cuidados intensivos en la Fundación Santafé de Bogotá debido a la gravedad de su estado de salud.
La identidad de los nueve mineros fallecidos
La Alcaldía de Sutatausa, en cabeza del alcalde Jhonatan Ricardo Ojeda Barrera, emitió un comunicado oficial en el que expresó su «profunda tristeza y solidaridad» con las familias de los mineros fallecidos. En la misiva se identificó a las víctimas como:
- Crisanto Balanta Sandobal
- Osvaldo Barrera Mojica
- Fredy Albeiro Bucuru Acosta
- Blas María Chitiva Choachi
- José Hernando Mojica Martínez
- Carlos Edilson Prada Fuentes
- Wilmer Yesid Prada Rincón
- Eduar Ferney Trochez Guejia
- Rodolfo Romero
Estos mineros, oriundos de municipios como Sutatausa, Ubaté, Tausa y otros de la región, eran el sustento de sus familias y dejan un vacío profundo en sus comunidades.
Las alarmas ignoradas: inspección previa de la ANM
Uno de los hallazgos más preocupantes de la investigación inicial es que la Agencia Nacional de Minería (ANM) había realizado una visita técnica a la mina el 9 de abril de 2026, apenas 25 días antes de la explosión. En esa inspección, los funcionarios detectaron múltiples fallas de seguridad y formularon recomendaciones con plazos de cumplimiento de 30 días.
Entre las observaciones más graves se encontraban:
- Acumulación de gases, especialmente metano, en labores abandonadas.
- Presencia de polvo de carbón en zonas críticas como tolvas y puntos de transferencia.
- Deficiencias en la ventilación y en los controles permanentes de gases en el interior de la mina.
- Falta de hermetización de sectores clausurados.
- Ausencia de capacitación obligatoria en primeros auxilios y de formación de socorredores mineros.
A pesar de estas alertas, la mina continuó operando y las medidas correctivas no fueron implementadas a tiempo. La pregunta que ahora formulan las autoridades y la comunidad es por qué, si la tragedia «estaba anunciada», no se tomaron las acciones necesarias para proteger la vida de los mineros.
¿Operaba legalmente la mina? El debate sobre los permisos
La secretaria de Minas de Cundinamarca, Sandra Milena Fonseca, salió al paso de las críticas y aseguró que la mina La Trinidad contaba con todos los permisos ambientales y mineros vigentes al momento del accidente. «Esta empresa, Los Pinos S.A.S., tiene trayectoria reconocida en el sector y se ha caracterizado por cumplir con la normatividad minera y ambiental», afirmó Fonseca en entrevista con Caracol Radio.
Sin embargo, la funcionaria reconoció que la responsabilidad de la supervisión recae en la Agencia Nacional de Minería, que realizó la visita de fiscalización el 9 de abril y emitió las recomendaciones. «Es demasiado prematuro decir que las observaciones de esa inspección persistieron hasta el día del accidente. Por esto, esperamos el informe definitivo que establezca las causas exactas», indicó.
El alcalde de Sutatausa, Jhonatan Ojeda, solicitó celeridad en las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, conforme a los resultados técnicos que emitan las autoridades.
La hipótesis de la acumulación de gases y la reacción en cadena
Las primeras investigaciones apuntan a que una acumulación de gas metano, combinada con polvo de carbón en suspensión, generó una explosión inicial que se propagó en cadena a través de las cinco minas interconectadas del complejo. El capitán Farfán explicó que «las minas estaban llenas de gas metano (gas natural, incoloro e inoloro) y, además, polvo de carbón. Estas cinco minas están comunicadas entre sí y hubo una reacción en cadena».
El minero Argemiro Gómez, quien se encontraba en el lugar durante la emergencia, señaló que «hay minas que acumulan mucho gas, no hay buena ventilación y al estar varias conectadas, si una tiene un problema de este tipo, las otras también. Eso los administradores no lo tienen en cuenta».
Testimonios de los mineros sobrevivientes: el horror bajo tierra
Juan David Quiroga, uno de los mineros que ayudó en las labores de rescate, relató al diario El Tiempo cómo vivió el momento de la explosión: «Estaba afuera de descanso. Pensé que se había acabado el mundo. Fue un trueno que movió casas. Cuando salimos vimos el humo y nos dimos cuenta de que habían sido las minas».
Otros mineros que lograron salir con vida describieron escenas de caos y desesperación en el interior del socavón, mientras intentaban encontrar una salida entre el humo y los escombros. La solidaridad entre los mineros fue clave en las primeras horas, ya que muchos de ellos se organizaron para apoyar a los organismos de socorro y bajar hasta los socavones para extraer los cuerpos de sus compañeros.
Un patrón recurrente: Sutatausa y la histórica tragedia minera
Sutatausa, ubicado a unos 75 kilómetros al norte de Bogotá, es uno de los principales municipios mineros de Colombia, pero también una zona marcada por frecuentes accidentes. En 2023, al menos 21 mineros murieron tras una explosión en otra mina de carbón en el mismo municipio. En 2017, un accidente similar en Cucunubá, también en Cundinamarca, dejó 13 trabajadores fallecidos.
Estos antecedentes evidencian un patrón recurrente de fallas en los sistemas de ventilación, monitoreo de gases y aplicación de normas de seguridad, lo que ha llevado a organizaciones como la Fundación Paz y Reconciliación (PARES) a señalar que la tragedia «estaba anunciada» y que los mineros ya habían sido evacuados en dos ocasiones en la semana previa al accidente por riesgos de acumulación de gases.
El papel de la empresa Carbonera Los Pinos y las posibles sanciones
La empresa Carbonera Los Pinos S.A.S., operadora de la mina La Trinidad, enfrenta ahora una investigación por parte de la ANM y la Fiscalía General de la Nación. Aunque la secretaria de Minas de Cundinamarca defendió la trayectoria de la compañía, lo cierto es que las recomendaciones emitidas por la ANM el 9 de abril no fueron implementadas en su totalidad antes del accidente.
Las autoridades analizan ahora si hubo incumplimientos en la aplicación de los protocolos de seguridad exigidos y si la empresa podrá ser sancionada con multas, suspensiones de actividades e incluso la revocación de su título minero. La ANM deberá presentar los informes correspondientes sobre la inspección realizada en abril, así como las actuaciones de seguimiento adelantadas posteriormente.
El acompañamiento a las familias y el llamado a la reflexión
La Gobernación de Cundinamarca, a través de la Secretaría de Minas, desplegó un equipo psicosocial para acompañar a las familias de los mineros fallecidos y brindarles apoyo en este difícil momento. La Alcaldía de Sutatausa, por su parte, elevó una oración por los mineros y pidió a Dios que envíe fortaleza y consuelo a sus familiares y allegados.
El gobernador Jorge Emilio Rey expresó sus condolencias y afirmó que «el sector minero y Cundinamarca están de luto». También hizo un llamado a las empresas del sector para que refuercen sus medidas de seguridad y protejan la vida de los mineros, quienes se enfrentan diariamente a condiciones laborales de alto riesgo.
Lecciones para el futuro: la necesidad de una minería más segura
La tragedia de Sutatausa deja en evidencia las profundas deficiencias en la regulación y supervisión de la minería subterránea en Colombia. A pesar de que la actividad minera es, por naturaleza, de alto riesgo, las autoridades tienen la obligación de garantizar que las empresas cumplan con estrictos estándares de seguridad, incluyendo el monitoreo constante de gases, una adecuada ventilación y la calibración de los equipos de medición.
La secretaria de Minas de Cundinamarca, Sandra Milena Fonseca, reconoció que «la actividad minera per se es una actividad de alto riesgo; los trabajadores están sometidos a condiciones difíciles, como la temperatura y la disponibilidad de oxígeno». Sin embargo, enfatizó que la normatividad exige a las empresas medir de manera constante los gases y cumplir estrictos estándares de seguridad industrial, y que lo que compete a las autoridades es seguir insistiendo en el cumplimiento de toda la normatividad.
Mientras las investigaciones continúan, las familias de los nueve mineros fallecidos esperan justicia y que esta tragedia no quede en el olvido, sino que sirva como un punto de inflexión para transformar las condiciones de seguridad en el sector minero colombiano.
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