Redactado por Gabriela Espinosa
Cerca de 140 estudiantes de 18 instituciones educativas participaron en una estrategia que busca promover desplazamientos más seguros en los entornos escolares. Entre las propuestas se encuentran aplicaciones, maquetas, proyectos de robótica y herramientas digitales para enseñar las normas de tránsito.
Los alrededores de los colegios también pueden convertirse en espacios para aprender sobre movilidad y prevención. Así lo demostraron estudiantes de Bogotá que participaron en la estrategia Innovadores Escolares en Seguridad Vial 2026, una iniciativa que reunió a 18 instituciones educativas oficiales, privadas y jardines infantiles para presentar propuestas enfocadas en mejorar la seguridad vial en sus comunidades.
La socialización de los proyectos se realizó en el Colegio Villemar El Carmen, con la participación de cerca de 140 estudiantes invitados. Durante la jornada, niñas, niños y adolescentes compartieron los resultados de un proceso pedagógico que comenzó en mayo y que contó con el acompañamiento de sus docentes.
La iniciativa fue liderada por las secretarías distritales de Educación, Movilidad e Integración Social. Su propósito es que los integrantes de las comunidades educativas identifiquen situaciones que afectan sus desplazamientos cotidianos y desarrollen alternativas para promover una movilidad más segura.
Aplicaciones y proyectos tecnológicos para mejorar la movilidad

Foto: Alcaldía de Bogotá
Uno de los aspectos destacados del encuentro fue la variedad de propuestas presentadas por los estudiantes. A través de diferentes muestras y espacios de exposición, los equipos dieron a conocer maquetas, prototipos tecnológicos y proyectos de robótica que buscan responder a situaciones que se presentan en los alrededores de sus instituciones.
Entre las iniciativas se destacó “Bicitaxi Amigo”, una aplicación creada por estudiantes de cuarto de primaria del Colegio Gabriel Betancourt Mejía. La propuesta busca vincular a los conductores de bicitaxis de su entorno con la comunidad educativa y promover el cumplimiento de las normas de movilidad.
Olga Toro, integrante del colegio, explicó que el proyecto busca poner a prueba la aplicación y facilitar que los bicitaxistas y vecinos puedan registrarse. La idea es generar una relación positiva con quienes prestan este servicio y contribuir a que los desplazamientos alrededor de la institución sean más seguros.
Otro de los proyectos destacados fue el de los “Guardianes Vialácticos”, del colegio El Porvenir. Esta propuesta utiliza un tablero interactivo para enseñar a niñas y niños el significado de las señales de tránsito. También incluye un libro digital sobre normas viales y una historia interactiva en formato de cómic.
Estas experiencias muestran cómo los estudiantes pueden utilizar herramientas tecnológicas y creativas para abordar problemas de su entorno. Además, permiten que los aprendizajes sobre movilidad no se queden únicamente en explicaciones dentro del salón de clase.
La seguridad vial también se aprende desde los colegios

Foto: Alcaldía de Bogotá
La estrategia busca que los estudiantes reconozcan los riesgos que pueden encontrar durante sus recorridos diarios, ya sea cuando caminan, utilizan bicicleta o se movilizan en otros medios de transporte.
Los alrededores de las instituciones educativas suelen concentrar diferentes actores viales: peatones, ciclistas, motociclistas, conductores de vehículos particulares y transporte público. Por esta razón, promover comportamientos responsables y el respeto por las normas resulta importante para prevenir situaciones que puedan poner en riesgo a la comunidad.
A través de las actividades desarrolladas durante el proceso, los participantes tuvieron la oportunidad de observar las condiciones de sus barrios, identificar necesidades y plantear soluciones de acuerdo con las características de cada sector.
La propuesta también busca fortalecer habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, el trabajo en equipo y el uso de herramientas tecnológicas. De esta manera, los estudiantes no solo aprenden sobre señales de tránsito, sino que participan en la construcción de alternativas para mejorar la convivencia en las vías.
Una estrategia que involucra a toda la comunidad educativa

Foto: Alcaldía de Bogotá
El desarrollo de los proyectos contó con el acompañamiento de docentes y la participación de diferentes entidades y organizaciones aliadas. Durante el encuentro también se realizaron actividades interactivas para incentivar la creatividad y compartir conocimientos sobre seguridad vial.
Entre ellas estuvo “El semáforo de decisiones”, presentado por la Fundación MAPFRE y el Automóvil Club de Colombia. Por su parte, Efecto i de Davivienda y Grupo Bolívar desarrollaron la actividad “Aprende a hacer un pitch ganador”, orientada a fortalecer la presentación de ideas.
TransMilenio también participó con una dinámica para motivar nuevas propuestas relacionadas con la movilidad segura.
Al finalizar la jornada, cada colegio y jardín infantil recibió una placa de reconocimiento y una certificación como Innovador Escolar en Seguridad Vial. Este reconocimiento destacó el trabajo realizado por las comunidades educativas durante el proceso.
La estrategia responde a los Acuerdos Distritales 650 de 2016 y 1013 de 2025, relacionados con la promoción de la educación vial y la participación de la comunidad en la construcción de entornos más seguros.
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El reto de llevar las propuestas a la vida cotidiana
Aunque los proyectos fueron presentados en un encuentro educativo, varias de las iniciativas buscan tener una aplicación práctica en los barrios y alrededores de los colegios. Para ello, será importante que las propuestas puedan continuar desarrollándose y cuenten con el acompañamiento necesario para evaluar su funcionamiento.
Las aplicaciones, los tableros interactivos y las herramientas digitales pueden convertirse en recursos para enseñar a otros estudiantes y familias sobre el comportamiento responsable en las vías.
La participación de niñas, niños y adolescentes también permite incorporar sus experiencias en las conversaciones sobre movilidad. Ellos conocen los recorridos que realizan diariamente y pueden identificar dificultades que, en ocasiones, pasan desapercibidas para los adultos.
Con este tipo de iniciativas, Bogotá busca fortalecer la educación vial desde las primeras etapas de formación y promover una cultura de cuidado que involucre a estudiantes, docentes, familias y demás actores de la ciudad.
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