Un proyecto de acuerdo radicado en el Concejo de Bogotá propone prohibir que los colegios públicos de la capital lleven los nombres de personas que hayan pertenecido a grupos armados al margen de la ley.
Redactado por Juan Sebastián Camacho
La iniciativa, impulsada por el concejal Julián Uscátegui, del partido Centro Democrático, busca establecer criterios para la denominación de las instituciones educativas oficiales y modificar los nombres de aquellos establecimientos que rindan homenaje a personas vinculadas con organizaciones armadas ilegales.
La propuesta contempla una revisión de los nombres de colegios distritales, sedes educativas, bibliotecas, aulas de clase y otros espacios pertenecientes a la red educativa oficial de Bogotá. Entre las figuras mencionadas en el debate se encuentra Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del Movimiento 19 de abril (M-19), cuyo nombre identifica a una institución educativa distrital ubicada en la localidad de Bosa.
El proyecto plantea que la Secretaría de Educación del Distrito (SED) realice un inventario de los establecimientos que podrían estar comprendidos en la medida y adelante los procedimientos necesarios para modificar sus denominaciones. También establece que la comunidad educativa participe en la selección de los nuevos nombres, que deberán corresponder a personas reconocidas por sus aportes al país dentro del marco de la legalidad.
La iniciativa se fundamenta en la necesidad de establecer criterios sobre las figuras que pueden ser homenajeadas mediante los nombres de las instituciones públicas y en la importancia de considerar la memoria de las víctimas del conflicto armado colombiano.

Foto de Minuto 60
¿Qué propone el proyecto de acuerdo presentado en el Concejo de Bogotá?
La iniciativa busca prohibir que las instituciones educativas públicas de Bogotá lleven los nombres de personas que hayan pertenecido a organizaciones armadas ilegales. La restricción incluiría a integrantes de guerrillas como las FARC, el ELN y el M-19, así como a miembros de grupos paramilitares, estructuras vinculadas al narcotráfico y otros grupos armados organizados.
La propuesta abarcaría tanto las nuevas denominaciones como los nombres actuales de colegios, sedes, bibliotecas, aulas y otros espacios educativos oficiales del Distrito.
El proyecto plantea que las autoridades educativas identifiquen los establecimientos cuyos nombres estén relacionados con personas que pertenecieron a organizaciones armadas ilegales y adelanten los procedimientos para modificarlos. También busca establecer criterios para evitar que se asignen nuevas denominaciones que incumplan la prohibición propuesta.
Sin embargo, la iniciativa todavía debe surtir su trámite en el Concejo de Bogotá. Por lo tanto, su radicación no significa que los cambios estén aprobados ni que los colegios deban modificar inmediatamente sus nombres.
Julián Uscátegui explica los fundamentos de la propuesta
El proyecto fue impulsado por el concejal Julián Uscátegui, del Centro Democrático, quien sostiene que los nombres de los colegios representan referentes para la formación de niños, niñas y adolescentes. Según su argumentación, existe una contradicción entre promover el rechazo a la violencia en las aulas y mantener instituciones educativas que llevan los nombres de personas que pertenecieron a organizaciones armadas ilegales.
Por ello, la iniciativa propone destacar figuras relacionadas con la educación, la ciencia, la cultura, el deporte y otros aportes realizados al país dentro del marco de la legalidad.
Otro de los argumentos del proyecto es la importancia de reconocer a las víctimas del conflicto armado colombiano. La propuesta plantea revisar los homenajes institucionales a integrantes de grupos armados y priorizar referentes que hayan contribuido al país desde distintos ámbitos legales.
De esta manera, la iniciativa busca establecer criterios para la denominación de los colegios públicos de Bogotá y revisar los nombres actuales que podrían estar comprendidos en la prohibición, teniendo en cuenta su significado histórico y educativo.
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Colegio Carlos Pizarro Leongómez, uno de los casos mencionados
Uno de los casos mencionados en el debate es la Institución Educativa Distrital Carlos Pizarro Leongómez, ubicada en la localidad de Bosa, en Bogotá. El colegio lleva el nombre del excomandante del M-19, quien participó en la desmovilización de esa organización y posteriormente se incorporó a la vida política del país.
Su nombre aparece en la iniciativa del concejal Julián Uscátegui como ejemplo de las denominaciones que tendrían que revisarse. Si el proyecto se convierte en norma y el establecimiento queda comprendido en sus disposiciones, su nombre tendría que modificarse según los criterios aprobados.
Sin embargo, cualquier cambio dependerá del trámite del proyecto y del alcance definitivo de la regulación.
¿Cómo se cambiarían los nombres de los colegios públicos?
El proyecto establece que la Secretaría de Educación del Distrito deberá emitir la reglamentación correspondiente en un plazo de seis meses, contado a partir de la expedición de la norma. Entre sus responsabilidades estaría elaborar un inventario de los colegios, sedes, bibliotecas, aulas y demás espacios educativos oficiales cuyos nombres estén comprendidos en la prohibición.
Una vez identificados los establecimientos, se adelantarían los procedimientos para modificar sus denominaciones, de acuerdo con los criterios establecidos en el acuerdo. La propuesta también contempla la participación de las comunidades educativas en la selección de los nuevos nombres, con el propósito de involucrar a estudiantes, docentes y otros integrantes de cada institución en el proceso.
Según la iniciativa, las nuevas denominaciones deberían corresponder a personas que hayan realizado aportes significativos al país dentro del marco de la legalidad. Entre las figuras que podrían considerarse están artistas, deportistas, científicos, maestros y profesionales de diferentes áreas.
De esta manera, el proyecto busca establecer criterios comunes para nombrar los establecimientos educativos públicos de Bogotá y orientar la elección hacia personas reconocidas por sus contribuciones a la sociedad. Sin embargo, la aplicación de estas medidas dependerá de la aprobación del proyecto en el Concejo de Bogotá y de la reglamentación que se establezca para su implementación.

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Los nombres de los colegios distritales en Bogotá
La red educativa oficial de Bogotá incluye instituciones que llevan nombres de personajes históricos, educadores, científicos, artistas y otras figuras nacionales e internacionales. Entre ellas están los colegios Aquileo Parra, en Usaquén; Policarpa Salavarrieta, en Santa Fe; Fernando González Ochoa, en Usme; Pablo Neruda, en Fontibón, y Delia Zapata Olivella, en Suba.
En Bosa se encuentra la Institución Educativa Distrital Carlos Pizarro Leongómez, uno de los casos mencionados en el debate por su relación con el excomandante del M-19. Sin embargo, que un colegio aparezca en el panorama de las denominaciones distritales no significa que necesariamente deba cambiar su nombre. Para determinar cuáles instituciones estarían comprendidas en la medida, sería necesario aplicar los criterios específicos del proyecto.
¿Qué sigue para el proyecto de acuerdo?
La iniciativa abre una discusión sobre los nombres de los colegios públicos y su relación con la memoria histórica, el conflicto armado y los referentes que representan para las comunidades educativas.
Si el proyecto es aprobado en el Concejo de Bogotá, la Secretaría de Educación deberá reglamentar la medida, identificar los establecimientos comprendidos en la prohibición y adelantar los procedimientos para modificar sus denominaciones. Además, la propuesta contempla la participación de las comunidades educativas en la elección de los nuevos nombres.
Por ahora, la iniciativa debe surtir su trámite correspondiente. Su radicación no significa que los cambios estén aprobados, por lo que las modificaciones dependerán de las decisiones que se adopten durante el proceso y de las disposiciones que se establezcan para su eventual implementación.
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