Los conciertos multitudinarios de la banda de K-pop BTS dejaron la gramilla del estadio Nemesio Camacho El Campín en un estado crítico. Entre denuncias por el presunto trasplante irracional de pasto desde el Parque La Florida y trabajos de «maquillaje» de emergencia por parte de Sencia, el máximo escenario deportivo capitalino se convierte en centro de polémica justo antes de recibir el duelo entre Millonarios y Once Caldas.
Redactado por: Juan Sebastian Díaz Vargas
El emblemático Estadio Nemesio Camacho El Campín, escenario histórico de las más memorables gestas del deporte capitalino, atraviesa uno de sus capítulos más vergonzosos y controvertidos de los últimos años. Lo que debería ser un tapete verde apto para la alta competencia del fútbol profesional se ha transformado en una colcha de retazos, donde los parches, la tierra al descubierto y los matices amarillentos, evidenciaron el severo deterioro al que fue sometido el terreno de juego tras la realización de eventos musicales masivos. La situación no solo genera indignación entre deportistas y aficionados, sino que encendió las alarmas de los entes de control de la ciudad.
El efecto BTS: Un espectáculo masivo que facturó millones pero dejó ruinas en la gramilla
La crisis agronómica del principal escenario bogotano tiene un origen claro: las dos presentaciones de la famosa agrupación surcoreana BTS a comienzos de octubre. Más de cien mil personas colmaron las graderías y el césped durante dos jornadas consecutivas. Si bien el espectáculo fue un éxito rotundo en taquilla y posicionamiento cultural para la capital, el costo para el terreno de juego fue devastador.

Foto: Portafolio.com
Al desmontarse las pesadas estructuras del escenario principal, las torres de sonido y los pisos protectores que claramente resultaron insuficientes, salieron a la luz imágenes desoladoras que rápidamente se volvieron virales en redes sociales. La gramilla quedó desprovista de color, fuertemente maltratada por la presión de miles de pisadas y con franjas enteras completamente quemadas. El panorama era irrefutable, la cancha de El Campín había quedado destruida para la práctica del fútbol profesional.
¿Maquillaje de emergencia? El escándalo del pasto traído del parque regional Florida
Ante la ola de severas críticas y la urgencia de habilitar el estadio para los compromisos oficiales programados en el mes de octubre, la empresa encargada del mantenimiento del estadio, Sencia y Equiver, pusieron en marcha un plan de emergencia. La estrategia incluyó procedimientos técnicos como la descomprimación, aireación y sustitución acelerada de las capas de césped muertas. No obstante, lo que prometía ser una restauración agronómica con estándares internacionales terminó escalando a un escándalo de proporciones políticas y legales.
La mecha del escándalo la encendió el concejal de Bogotá y exarquero profesional Leandro Castellanos, quien sacó a la luz pública una grave denuncia respaldada por material audiovisual y fotográfico. De acuerdo con el concejal, ante el desespero por tapar a toda prisa los parches de tierra antes de las inspecciones oficiales, se habrían retirado grandes bloques de césped de una cancha pública del Parque Regional La Florida, ubicado en las afueras de la ciudad, para ser trasladados e instalados sobre la marcha en El Campín.

Foto: ElfutboleroColombia.com
La revelación desató una profunda indignación social y deportiva. Diversos sectores cuestionaron fuertemente que, con el fin de remendar el daño generado por un concierto privado de altísima rentabilidad económica, se terminara «desvistiendo a un santo para vestir a otro», dejando en mal estado un terreno destinado al recreo, al entrenamiento de niños y a las ligas aficionadas del Parque La Florida. La gravedad de estas acusaciones obligó a la Contraloría de Bogotá a intervenir y abrir un seguimiento especial para verificar si existió detrimento patrimonial o mal uso de bienes públicos para beneficiar la gestión de un privado.
¿Un tapete verde o una trampa para tobillos?
Especialistas en agronomía deportiva y preparación física han advertido repetidamente que un campo de fútbol profesional no es simplemente una superficie verde para la foto. La consistencia del suelo, el nivelado, la tracción y la absorción de impactos son factores determinantes para el desarrollo del espectáculo deportivo y, por encima de todo, para preservar la integridad física de los futbolistas.

Foto: AlcaldiaMayordeBogota.com
Colocar parches de pasto recién cortado, sin el tiempo biológico de enraizamiento y nivelación adecuado, convierte la cancha en una superficie inestable. Las zonas de transición entre el pasto original golpeado y los retazos recién instalados representan pozos, desniveles y zonas de agarre desigual que multiplican el riesgo de torceduras, lesiones musculares o esguinces graves en los deportistas.
Y en medio del barro, rueda la pelota
En medio de esta tormenta mediática, de inspecciones agronómicas urgentes y de investigaciones por parte de la Contraloría, la pelota debe rodar de manera inevitable. En un escenario que se parece más a una colcha de retazos que a un campo de categoría internacional, El Campín recibe esta noche a las 8:30 p.m. el encuentro entre Millonarios y Once Caldas por la Liga BetPlay.
Más allá del resultado del juego o del esperado estreno de Juan Guillermo Cuadrado en el Nemesio Camacho el Campín ante la hinchada capitalina, los reflectores principales estarán clavados en la superficie. Los ojos de miles de aficionados y de la prensa deportiva seguirán cada pique del balón y cada pisada de los jugadores sobre un terreno accidentado, cuestionándose hasta cuándo Bogotá seguirá sacrificando la calidad de su máxima plaza deportiva a cambio de parches improvisados y soluciones a medias.
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